Cartagena siempre soñó con un espacio digno, amplio y plural donde la cultura, la educación y la recreación pudieran encontrarse. Durante años, el Teatro Adolfo Mejía cargó en solitario con esa responsabilidad, convirtiéndose en escenario de todo tipo de actos, incluso de usos que lo desgastaron más allá de lo previsto. La ciudad necesitaba un nuevo lugar, un sitio que respondiera a la diversidad de expresiones y al creciente deseo de encuentro ciudadano.
Ese sueño hoy se convierte en realidad: la Plaza de Variedades en el Parque Espíritu del Manglar. Un espacio central, con una vista privilegiada de murallas, lago e historia, que ahora se abre para conciertos, conferencias, grados escolares, misas, festivales y espectáculos de toda índole. Un escenario que no solo amplía la oferta cultural, sino que democratiza el acceso a eventos de gran capacidad, donde propios y visitantes podrán disfrutar con tranquilidad.
La inauguración de esta plaza se suma a la recuperación de otros espacios emblemáticos: la Placita de los Alcatraces, el Parque Centenario, el Monumento de los Dos Mundos, el Reloj Floral y el Parque Flanagan. Todos ellos conforman una red de lugares que devuelven a Cartagena su vocación de ciudad abierta, vibrante y orgullosa de su patrimonio.
Hoy celebramos que lo que fue una propuesta de gobierno se materializa en un escenario concreto. La Plaza de Variedades es más que infraestructura: es símbolo de confianza en el futuro, de compromiso con la cultura y de respeto por la ciudadanía. Bienvenida esta nueva casa de espectáculos, bienvenida la posibilidad de que Cartagena siga creciendo en alegría, inclusión y encuentro.

