La transición hacia energías renovables en Colombia ha sido presentada como un triunfo político y tecnológico. Sin embargo, la realidad demuestra que instalar plantas solares sin planificación adecuada y dejarlas al cuidado de comunidades sin formación técnica es una receta para el fracaso. El caso reciente en una isla cercana a Cartagena, donde una planta fotovoltaica falló a las pocas semanas de inaugurarse, es un ejemplo claro de cómo la improvisación termina apagando la ilusión.
El centralismo sigue siendo un obstáculo. Los proyectos se diseñan y se inauguran desde Bogotá, con ministros que llegan a cortar la cinta y luego se marchan, dejando la operación en manos de vecinos sin preparación. La generación y el mantenimiento eléctrico son temas de alta tecnología, no de juntas de acción comunal. Sin especialistas, los equipos expuestos a la humedad salina y a condiciones adversas terminan averiados y convertidos en un problema local.
No se trata de cuestionar la energía limpia. Al contrario, la fotovoltaica es una alternativa valiosa y necesaria para reducir costos y avanzar hacia la sostenibilidad. El problema está en la forma: proyectos mal planificados, sin coordinación con las regiones, sin protocolos de mantenimiento y sin operadores capacitados. La inauguración genera titulares y fotos, pero la falta de seguimiento genera frustración y protestas.
El costo del descuido lo pagan las comunidades y los alcaldes, quienes deben enfrentar las consecuencias de plantas quemadas y vecinos sin electricidad. Mientras en Bogotá se presume de avances, en las islas los ciudadanos hacen plantones para exigir soluciones. Es un contraste doloroso: la política energética se celebra en el centro, pero se sufre en la periferia.
Colombia necesita energías limpias que funcionen, no proyectos que se apaguen en silencio. La transición energética debe ser seria, coordinada y sostenida por expertos. De lo contrario, seguirá siendo un espectáculo de inauguraciones sin resultados, otra promesa incumplida que deja a las comunidades en la oscuridad.
