Sigo creyendo que los futuros candidatos a la alcaldía de Cartagena de Indias, están ansiosos, afiebrados y hasta desesperados, por entrar en acción y comenzar a representar el sainete que, casi siempre se desarrolla alrededor de la elección del próximo mandatario del distrito.
Y es posible que esta ansiedad sea real y producto de la gran actividad desplegada por el actual gobierno, especialmente en lo que respecta a la productiva agenda que se maneja, en todos los ámbitos de la ciudad. Se entregan obras permanentemente, se realizan actividades de todo tipo, se reciben visitas del exterior y del propio país y en fin se nota una valoración importante de cara a la gestión del alcalde. La ciudad de Cartagena y su modelo de gobierno son un referente nacional y a toda hora es mencionada desde los diferentes sectores de la vida nacional.
Es obvio que, con tanto éxito y tanta relevancia, se despierte el interés y hasta el antojo de muchos, de ser alcalde de la ciudad. Claro está y esto hay que decirlo, muchos equivocan el método y las estrategias y al poco tiempo, aparecen haciendo unos ridículos populistas que son rápidamente, descubiertos por una ciudadanía que hace rato dejó de creer en pajaritos preñados y que el golero come alpiste.
Lo primero que deben entender es que, lo que todo el mundo puede hacer, no representa ventajas para nadie. Hacer videos populistas y disruptivos, pegar afiches, hacer reuniones de empanada y gaseosas, poner un jingle y hacer camisetas, son cosas fáciles que cualquiera puede hacer, así que es muy poco la diferencia que se obtiene con esta cacharrería. Las redes sociales que hasta hace poco fueron la gran novedad, ya han sido colonizadas por ejércitos de communities y creadores, y ya realmente pertenecen al dominio de cualquier novato de la política.
Otro producto de la ansiedad es querer imitar al corredor del maratón, que sale disparado desde mucho antes y en la mitad del camino se le acaba la gasolina. Una campaña muy larga además de costosa es desgastadora, aburridora y aprovechada por los contrincantes, para descubrir debilidades y contraatacar más adelante.
La hoja de vida del candidato, su historia familiar, su formación, sus logros, su liderazgo y sus habilidades para empatizar con sus futuros electores, son realmente los elementos diferenciadores, que llamarán la atención de una ciudadanía cada vez más madura y cada vez menos dispuesta a dejarse engañar.
Estar informado del acontecer nacional y de los temas importantes de la ciudad, identificar y conocer los indicadores clave y las estrategias, para abordar las diferentes situaciones que enfrenta el distrito y presentar una propuesta de gobierno inteligente y bien estructurada, serán conjuntamente con un buen plan de campaña, los ingredientes que le permitirán asomarse con muchas y mejores posibilidades a un proceso serio y de muchas responsabilidades, que algunos quieren confundir con la charlatanería y la manipulación del elector.
