La jornada de rendición de cuentas realizada en el Parque de Bruselas se convirtió en un verdadero plebiscito ciudadano a favor de la gestión del alcalde Dumek Trubay y su equipo de gobierno. No fue solo un acto protocolario: fue una demostración palpable de resultados, de avances concretos y de un compromiso colectivo con el futuro de la ciudad.

Desde el discurso inaugural, el alcalde fue enfático en recordar que Cartagena no puede permitirse retroceder. Con claridad defendió lo alcanzado en materia de infraestructura, educación, salud, movilidad y seguridad, y advirtió sobre los riesgos de quienes buscan sembrar dudas y confusión. Su llamado fue directo: preservar lo construido y elegir con responsabilidad al próximo timonel de la ciudad.

El ejercicio de rendición de cuentas, liderado por el secretario de planeación Emilio Molina y respaldado por los jefes de dependencia, mostró con transparencia las obras y programas que hoy transforman la vida de los cartageneros. La ciudadanía pudo constatar que existe un plan de desarrollo coherente, un equipo comprometido y una estrategia clara que ha permitido avanzar en áreas vitales para el bienestar colectivo.

La metáfora del barco que no puede retroceder resume el espíritu de la jornada: Cartagena debe tirar un ancla firme en sus conquistas y seguir navegando hacia adelante. No se trata de una procesión que avanza y retrocede, sino de un camino continuo de progreso que exige vigilancia, compromiso y unidad.

El mensaje final fue contundente: un paso atrás ni para coger impulso. La ciudad tiene la obligación de defender lo logrado, de blindar su futuro y de impedir que regresen los tiempos de abandono y destrucción. La rendición de cuentas no solo fue un balance administrativo, sino un acto de confianza ciudadana en que Cartagena puede y debe seguir adelante.

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