El personaje del día es, sin lugar a dudas, el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay. Su administración ha vuelto a demostrar que gobernar no es solo ejecutar obras, sino también saber escuchar y construir soluciones con paciencia. Lo ocurrido en Chambacú, donde aún permanecían familias en medio de un proceso complejo, se convirtió en un ejemplo de cómo el diálogo puede ser la herramienta más poderosa para avanzar.
La intervención en Chambacú no se limitó a la recuperación del territorio; fue también un ejercicio de concertación social. La administración Turbay entendió que detrás de cada vivienda había historias, necesidades y derechos que debían ser atendidos con respeto. La salida no fue la imposición, sino la búsqueda de acuerdos que garantizaran dignidad y confianza en las instituciones.
Ese estilo de gobernar, basado en la paciencia y el diálogo, marca la diferencia. Cartagena necesita transformaciones profundas, pero también sensibilidad para acompañar a quienes más lo requieren. Chambacú es hoy un símbolo de que la ciudad puede avanzar sin atropellar, que puede crecer con justicia social y que el liderazgo del alcalde Dumek Turbay se consolida como referente de una gestión que combina firmeza con humanidad.
