A pocos días de finalizar el periodo de Ángela Cubides como contralora distrital de Cartagena, una serie de movimientos internos y despidos vuelven a poner al ente de control en el escenario de tensiones políticas y cálculos electorales, a meses de los comicios al Congreso.
Hoy martes 23 de diciembre, una serie de despidos de directivos en la Contraloría Distrital ha encendido las alarmas sobre una presunta instrumentalización política del ente de control, en medio de cálculos electorales y la creciente confrontación entre el Partido Conservador y el Partido Liberal, dos fuerzas que ya se perfilan para disputarse espacios clave en las próximas elecciones al Congreso, especialmente curules a la Cámara de Representantes por Bolívar.
Los despidos que se notificaron hoy fueron los de Federico Garcia, Director Tecnico de Responsabilidad Fiscal; Ronald Polo, Director Administrativo y Financiero; y Carlos Mieles, Jefe de la Oficina Asesora Jurídica
Fuentes internas de la Contraloría señalan que las salidas no responderían exclusivamente a evaluaciones técnicas o administrativas, sino a reacomodos internos asociados a afinidades políticas y a la necesidad de consolidar cuotas de poder de cara al calendario electoral, pues los tres directivos despedidos tendrían cercanía con referentes locales del Partido Liberal como el senador Lidio García y los concejales Nando Piña y Gloria Estrada.
En medio de un turbulento proceso de elección del próximo contralor (a) de Cartagena, tras la suspensión del proceso por la exclusión de una de Yadira Morales, una de las ternadas, mientras se resuelve en segunda instancia un fallo judicial que ordenó ser apartada, Cartagena vuelve a evidenciar luchas internas por el poder y cálculos políticos relacionados con un ente de control que ejerce vigilancia fiscal, llamado a actuar con independencia, rigor e imparcialidad.
La tesis de que los despidos están motivados por cálculos electorales reside en que el resto de funcionarios del nivel directivo no fueron apartados, cuyas cercanías y afinidades políticas están con el Partido Conservador, especialmente con el concejal David Caballero y el ex congresista William Montes.
Además del impacto institucional, los despidos abren un debate de fondo sobre el derecho al trabajo y la dignidad laboral en el sector público.
“Ningún funcionario debería ver su continuidad condicionada por su filiación política, real o percibida. El mérito, la experiencia y el cumplimiento de funciones deben ser los únicos criterios para evaluar el desempeño, especialmente en entidades llamadas a garantizar transparencia. La Contraloría Distrital no puede convertirse en botín de disputas partidistas” dice uno de los funcionarios apartados, que solicitó reserva de su nombre.
“La credibilidad de la Contraloría descansa en la imparcialidad de sus decisiones y en la estabilidad de sus equipos técnicos, no en la cercanía de sus funcionarios con uno u otro sector político. Cuando los entes de control se politizan, el mensaje a la ciudadanía es claro y preocupante: la vigilancia de los recursos públicos queda supeditada a intereses electorales” dijo el funcionario.
En una ciudad con una historia marcada por crisis administrativas y escándalos de corrupción, Cartagena vuelve a vivir épocas de polarización en elecciones meritocráticas, en medio de contiendas electorales.
La ciudadanía, cada vez más vigilante, espera explicaciones claras y decisiones que refuercen —y no erosionen— la confianza en las instituciones. “Porque cuando el control fiscal se contamina de política, quienes terminan perdiendo no son los partidos, sino la ciudad entera”, manifestó el hoy ex funcionario de la Contraloría de Cartagena.

