Cuando los mototaxistas aguardaban que el alcalde William Dau siguiera consintiéndolos y llenándolos de prebendas como venía haciendo, ayer los sorprendió con la mano dura. “El decreto que expedí se queda”, fue la frase categórica que expresó el mandatario. La respuesta de los mototaxistas no se hizo esperar y lo que se vislumbra a futuro es el enfrentamiento entre la Fuerza Pública y este polémico gremio.
Recordemos que el alcalde Dau venía siendo muy benévolo con los mototaxistas brindándoles un sinnúmero de garantías que generaron descontento en diferentes sectores de la ciudad. Pese a esto, el mandatario aseguró que la expedición del acto administrativo no se realizó de forma “arbitraria” y que el reciente decreto contiene las mismas restricciones del año anterior. Y añadió que dicha disposición que establece el pico y placa y dos viernes al mes sin tránsito de motos, es una condición para cualquier diálogo. Sin embargo, los mototaxistas manifestaron que el alcalde los había traicionado al expedirlo cuando se encontraban en la mesa de negociación.
Las actividades del gremio de mototaxistas no se conocen, lo que si se sabe es que serán retirados hasta con el mismo Escuadrón Móvil Antidisturbios, ESMAD, de llegar a obstaculizar las vías. El paro por parte de los mototaxistas se ha anunciado que será de manera indefinida. «Toleramos el legítimo uso de la protesta, de la manifestación, pero sin violencia. Si los mototaxistas deciden traer caos a Cartagena paralizando el tráfico, tengan la certeza que tendrán el ESMAD y si es necesario, militarizamos la ciudad», dijo Dau.
Lo que ha llamado la atención por parte del gremio es que el alcalde de un momento a otro cambió los términos pues una vez comenzó su administración los llamó mototrabajadores y los trató de mototaxistas. Todo parece indicar que el mandatario se cansó de ser tan condescendiente y ha entendido que se debe sacar la mano firme de la autoridad.
“Yo reconozco que la gran mayoría de personas que se dedican al mototaxismo son gente muy decente, honesta, gente que tiene la obligación de rebuscarse porque no hay más, pero lastimosamente en Cartagena ya la situación se nos ha salido de las manos. En todas partes se oyen las quejas, que se suben a los andenes, que no respetan las cebras, que se le botan encima a cualquier peatón (…) y cada vez son más agresivos y amenazan con paralizar la ciudad, pero les digo que eso no va a suceder”, dijo.
El ambiente es tenso y desde ya todos están apertrechados esperando lo que la semana entrante pueda traer. Un comienzo de año nada grato para la ciudad ni para la administración que ha podido dar solución a este grave problema de tiempo atrás y no aplazarlo como ha venido sucediendo con otros tantos que afectan a Cartagena.

