Por Luis Adolfo Payares Altamiranda

En una entrevista concedida al noticiero Buenos Días Cartagena, el secretario de Planeación, Dr. Camilo Rey, compartió una serie de datos que analizamos en el siguiente artículo.

Mientras en gran parte del país se habla de una reducción general del desempleo, Cartagena ha dado un paso más allá: se ha convertido, en palabras frías pero contundentes de las cifras, en la ciudad líder en la reducción del desempleo juvenil y femenino, un logro que no se puede analizar sin un lente crítico, ni tampoco sin una mirada profundamente informada por los datos.

Desde la Secretaría de Planeación Distrital, liderada por Camilo Rey, se está haciendo algo que rara vez vemos con rigor en las administraciones públicas: monitoreo estructurado del cumplimiento del Plan de Desarrollo, con foco en variables sensibles como el empleo. ¿El resultado? Más de 40 mil personas trabajan hoy en el sector de la construcción, lo que representa un récord histórico para la ciudad, y un claro reflejo del efecto multiplicador de la inversión pública en obra civil y vivienda.

Pero la lectura de los datos nos obliga a ser más exigentes: ¿es empleo digno? ¿formal? ¿sostenible? Afortunadamente, Cartagena también muestra un desempeño atípico frente a la tendencia nacional. Mientras el país ve crecer la informalidad, Cartagena la reduce: hoy hay 207 mil personas formalizadas, 18 mil más que hace un año. Es decir, la ciudad está logrando no solo crear trabajo, sino empleo con derechos, con seguridad social, y con estabilidad relativa. Y eso sí es un cambio estructural.

¿Qué explica este fenómeno?

Cinco sectores concentran el impulso del empleo:

  • Construcción (obra pública y vivienda)
  • Comercio
  • Educación
  • Salud
  • Industria

Curiosamente, el turismo —tradicionalmente visto como el motor económico de Cartagena— no es el protagonista en esta mejora laboral. El empleo turístico, especialmente en alojamiento y restaurantes, sigue rezagado, según los datos de Planeación. Esto obliga a revisar nuestros paradigmas sobre el desarrollo local: Cartagena está diversificando lentamente su matriz económica, y lo está haciendo bien.

Un dato que no puede pasarse por alto es la efectividad del programa “Mi Primera Chamba”, una iniciativa distrital orientada a jóvenes. Aunque el Secretario aún no tiene cifras consolidadas, estima que más del 30% de la reducción del desempleo juvenil puede atribuirse a estos programas directos. Y esto tiene implicaciones claras: la política pública local sí puede mover la aguja cuando se planifica con enfoque, no con populismo.

¿Qué falta?

Aún hay una barrera preocupante entre formación y vinculación laboral. El sector industrial afirma que recibe cientos de hojas de vida por cada vacante, muchas veces de candidatos capacitados que no logran insertarse al mercado. Es decir: el problema no es la falta de formación, sino la escasa absorción del talento disponible. Aquí se requiere una articulación más profunda entre la oferta académica, el sector productivo y la política de empleo juvenil.

También urge conocer, en el corte del DANE del próximo 12 de mes, qué tipo de empleos se están generando: si son profesionales, técnicos o de nivel básico. Hasta ahora, los datos sugieren un predominio del empleo técnico, tecnológico y bachiller, lo cual refleja tanto una ventana de oportunidad como un desafío para la formación superior.

Cartagena está haciendo bien la tarea. No es solo una narrativa de gestión, es una afirmación sustentada por indicadores concretos: menos informalidad, más empleo juvenil y femenino, y sectores productivos que se activan al ritmo de la inversión pública.

Pero el reto es no dormirse en los laureles. Las cifras no son el fin, son el principio del debate. Porque detrás de cada punto porcentual de mejoría, hay vidas reales que necesitan estabilidad, ascenso social y un futuro con oportunidades sostenibles. Que los datos nos sirvan no solo para celebrar, sino para corregir, ajustar y avanzar.

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