El pasado sábado 15 de agosto se bajaron definitivamente las rejas del Éxito de La Matuna, cerrando un capítulo de más de medio siglo de historia urbana y comercial en el corazón de Cartagena.
Lo que comenzó como Talleres Mogollón, evolucionó en un edificio de cuatro pisos que marcó la modernidad arquitectónica de la ciudad. Allí funcionó la recordada Magali París, que introdujo las primeras escaleras eléctricas en Cartagena, convirtiéndose en un atractivo urbano de la época. Más tarde fue sede de Vivero y, desde 2007, del Éxito, hasta su cierre definitivo.
El anuncio sorprendió a clientes y vecinos, quienes ahora deberán trasladarse a la sede de San Diego para sus compras. Más allá de lo comercial, el cierre deja un vacío simbólico: se apaga un espacio que fue punto de encuentro, referencia arquitectónica y memoria viva de varias generaciones cartageneras.
Hoy, la gran incógnita es qué destino tendrá esta emblemática edificación del Centro Histórico. Su futuro aún no se define, pero su pasado ya está escrito como parte esencial de la transformación urbana y comercial de Cartagena.
