Mucho es lo que se habla de pobreza, especialmente si se hace con fines de controvertir una gestión de gobierno, criticar inversiones y gastos en una ciudad o simplemente pretender que no se ha hecho nada en esa materia, porque en dos años de ejercicio de un alcalde, no se han llevado a cero los famosos indicadores.
Para colmo de males y tratar de enredar más las vainas, los expertos manejan toda una serie de indicadores y cifras que a veces, hasta al más vivo enredan y dan a lugar discusiones bizantinas y pendejas, como al tratar de demostrar el porque de las cifras y el por cual de los cambios a veces ocurren. Parece que cuando las cosas van mal, son por causas atribuibles al alcalde, y, por el contrario, si van bien, es debido a la gestión de ministros y presidente.
En fin, dos cosas si deben tener claro los discutidores: la pobreza se mide en dos dimensiones, cada una con su método y significado especial. Se llama Pobreza Monetaria a aquella que mide si un hogar cuenta con los ingresos suficientes para comprar una canasta básica de alimentos y bienes y servicios mínimos definidos. En cambio, se llama pobreza Multidimensional, la que mide si las personas tienen acceso efectivo a derechos básicos como: salud, educación, trabajo digno y condiciones de vida adecuadas, en forma simultánea.
Más allá de discusiones pendejas, lo más importante para Cartagena de Indias y por lo que debíamos sentirnos muy esperanzados, es porque, sean cuales sean las razones, la pobreza está bajando drásticamente en la ciudad, de acuerdo con las mediciones que hacen los cachacales y de acuerdo con comparaciones de años anteriores. Por ejemplo, la pobreza monetaria bajó de cuarenta y uno por ciento a treinta y cuatro por ciento, es decir, una reducción de siete puntos que habla de que cincuenta y nueve mil personas salieron de la pobreza. Esa es una buena noticia que deberíamos estar gritando a los cuatro vientos.
Y eso no es nada, la pobreza monetaria extrema, es decir, la super pobreza, bajó de trece a nuevo por ciento, o sea, casi treinta y cuatro mil personas salieron de esa franja tan complicada, de ser superpobres. Y en cuanto a la famosa pobreza multidimensional bajamos de once puntos ocho a diez puntos dos, es decir bajamos dos puntos por ciento, en la gente que tiene más de treinta y tres por ciento de privaciones en salud, vivienda, educación o empleo.
Es obvio que aún nos falta mucho por resolver, pero también es absolutamente cierto, que estamos dando pasos en la dirección correcta y las mejorías son evidentes hasta para quienes solo ven lo malo. Son deficiencias estructurales persistentes, que exigen de muchos trabajo y recursos, pero la ciudad avanza a buen ritmo.
