El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, obtuvo una victoria electoral al convertirse su partido, el Likud, en la fuerza más votada en las elecciones legislativas de Israel. Sin embargo, los resultados definitivos confirmaron que su bloque político no alcanzó la mayoría necesaria para formar gobierno en solitario, lo que abre un complejo escenario de negociaciones políticas.
Según el recuento final divulgado por la Comisión Electoral Central de Israel, el Likud obtuvo 27 escaños, mientras que la coalición de partidos aliados de Netanyahu alcanzó 53 de los 120 escaños que integran la Knéset (Parlamento israelí), quedando a ocho curules de la mayoría absoluta de 61.
En segundo lugar se ubicó el partido Yashar!, liderado por el exjefe militar Gadi Eisenkot, con 21 escaños. Su bloque opositor reunió 48 diputados, por lo que tampoco cuenta con los números necesarios para gobernar.
La atención ahora se centra en los partidos árabes, que consiguieron 19 escaños y podrían convertirse en la llave para definir la formación del próximo gobierno. Tanto Netanyahu como Eisenkot necesitarán buscar alianzas y acuerdos para alcanzar una mayoría parlamentaria estable.
Los comicios, los primeros celebrados en Israel desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, registraron una de las participaciones más altas de las últimas décadas. Aunque Netanyahu logró imponerse en las urnas y reafirmar el liderazgo del Likud, el resultado deja al país ante una nueva etapa de intensas negociaciones políticas cuyo desenlace aún es incierto.
