Si hay algo importante que se esté realizando en Cartagena de Indias, bajo la égida de Dumek Turbay, es la creación de las condiciones ideales, para que en esta ciudad se desarrolle un proceso educativo de gran cobertura y calidad, como nunca antes se había visto y suficiente para generar los procesos de transformación humana y cambios culturales, que definitivamente son el objetivo final que, con sobradas razones se le atribuyen a la educación.
Nunca dejaremos de alarmarnos por las condiciones en que estaba la infraestructura educativa de la ciudad de Cartagena, después de dos décadas de abandono, la degradación a la que se había llegado en los ambientes escolares, en cuanto a salubridad, alimentación y condiciones de trabajo, y lo peor, los extremos en cuanto a deserción escolar, calidad de la educación y pésima formación de los estudiantes. Era un panorama realmente dramático.
No hay duda de que la ciudadanía, el gobierno y los actores escolares, se habían acostumbrado a la degradación de todos los elementos, hasta el punto de que se habían normalizado situaciones sub estándar y prácticas por fuera de la normatividad y los métodos universalmente aceptados como, por ejemplo: recibir clase por turnos mediante el sistema de pico y placa, trabajar en entornos invivibles a temperaturas extremas y entregar a los estudiantes alimentos de mala calidad y dudoso origen.
Construir doce nuevos mega colegios, recuperar y modernizar cerca de cien instituciones educativas, con una inversión superior al medio billón de pesos, es realmente un nuevo contrato social, una labor titánica por parte de la alcaldía de Cartagena, su secretaría de educación y todo el equipo del distrito, que participa de esta estrategia de gobierno, nunca jamás vista en la historia de la heroica. A esto sumarle la solución definitiva de deficiencias estructurales como la alimentación de los estudiantes a través del PAE, y la vigilancia, seguridad y aseo de las instituciones, conforman un verdadero modelo educativo de gran trascendencia.
Si hay un legado indiscutible que le deja este gobierno a la ciudad de Cartagena, es brindarle la posibilidad de disponer de un sistema educativo sólido, moderno y estructurado, a través del cual será por fin posible, la utopía de la educación de cero a siempre, que, como decía el maestro gabo, integre la cultura y las ciencias a la canasta familiar.
O mejor aún: “Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quienes somos, en una sociedad que se quiera más a si misma”.
