Cartagena ha decidido mirar de frente al mar, no solo como escenario turístico, sino como un espacio que exige preparación, prevención y seguridad. La inauguración de la primera Escuela de Salvamento Acuático de Colombia, el próximo 6 de julio, es la prueba de que la ciudad entiende que convivir con el agua implica responsabilidad y visión de futuro.
El proyecto, impulsado por el Gobierno de las Primeras Veces junto al IDER y el Cuerpo Oficial de Bomberos, busca formar profesionales capaces de responder con rapidez y eficacia en emergencias acuáticas. Es un paso que convierte a Cartagena en pionera, transformando sus playas y cuerpos de agua en territorios más seguros para residentes y visitantes.
La iniciativa tiene raíces en la gestión del alcalde Dumek Turbay, quien desde Distriseguridad fortaleció el cuerpo de salvavidas y lo vinculó al Distrito. Hoy, esa política se consolida en una escuela que dignifica la labor del salvavidas y la eleva a un nivel de profesionalización con estándares internacionales.
Dar la cara al mar significa reconocerlo como aliado y como reto. Cartagena asume ese desafío con una apuesta que proyecta confianza en el talento local y la posiciona como referente nacional en seguridad costera. La ciudad amurallada se convierte en laboratorio de prevención y formación, donde la innovación se traduce en vidas protegidas.
Con esta escuela, Cartagena reafirma que su identidad está ligada al mar, pero también que su liderazgo se mide en la capacidad de cuidar a su gente. La capital del Caribe colombiano abre una nueva página en su historia: la de ser pionera en salvamento acuático, demostrando que mirar al mar es también aprender a salvar vidas.
