La última encuesta de Guarumo y Ecoanalítica marca un giro en la carrera presidencial: Abelardo de la Espriella no solo consolida su base, sino que logra una expansión masiva con más de 2 millones de votos nuevos. Su 52,6 % sobre el total del potencial electoral refleja una alta eficacia para capitalizar los apoyos de candidatos que quedaron fuera en la primera vuelta y movilizar a sectores que inicialmente se habían abstenido.
Por su parte, Iván Cepeda alcanza un 45 % en intención de voto y proyecta cerca de 10,6 millones de sufragios. Aunque suma 970.037 votos nuevos respecto a mayo, su ritmo de crecimiento es menos de la mitad del de su contrincante. La encuesta sugiere que, si bien su campaña no se estancó, su capacidad de absorber las bases electorales disponibles es mucho más limitada.
El dato más revelador no es solo quién lidera, sino la velocidad de crecimiento. Mientras Cepeda suma un voto nuevo, De la Espriella logra sumar más de dos, ampliando significativamente la brecha que los separaba en mayo. La dinámica de expansión marca un escenario en el que la campaña de Abelardo se proyecta con mayor fuerza y capacidad de atracción.
La encuesta refleja un contraste claro: Cepeda avanza, pero Abelardo acelera. El ritmo de crecimiento se convierte en la clave de la contienda y en el factor que podría definir el desenlace de la segunda vuelta.
Este comportamiento refleja una dinámica electoral en la que la capacidad de atraer nuevos apoyos se convierte en el factor decisivo. Está claro que, la segunda vuelta no será únicamente una disputa de porcentajes, sino de velocidad y eficacia para crecer. En ese terreno, la ventaja de Abelardo se hace evidente y marca un pulso que podría definir el desenlace de la contienda.
