Por Samuel Álvarez B
Luis Alberto Payares Villa fue mucho más que un narrador deportivo: fue un símbolo de identidad para el Caribe y para Colombia. Su voz inconfundible, su estilo apasionado y su entrega absoluta al periodismo deportivo marcaron generaciones enteras. “El Pupi”, como lo conocían con cariño miles de oyentes, convirtió cada transmisión en un espectáculo sonoro que trascendió fronteras y dejó huella en la memoria colectiva.
Por eso, resulta más que pertinente que el nuevo complejo deportivo de Turbaco, cuya construcción inició el pasado 14 de mayo en el barrio El Paraíso, lleve su nombre. Se trata de una obra ambiciosa, con cinco escenarios en un mismo espacio, que promete convertirse en epicentro de la recreación y el deporte local. Vincularla con la figura de Payares Villa sería un acto de justicia y de memoria, un reconocimiento a quien llevó con orgullo el nombre de su tierra a lo más alto del periodismo deportivo nacional.
Siempre he creído que los homenajes deben hacerse en vida. Sin embargo, tras su fallecimiento, la oportunidad de bautizar este complejo con su nombre se convierte en una manera de mantener vivo su legado. Sería un gesto que honre no solo al periodista, sino también al hijo de Turbaco que nunca olvidó sus raíces y que siempre las llevó consigo en cada narración.
Las nuevas generaciones quizás no alcanzaron a escuchar su voz vibrante en la radio, pero un escenario deportivo con su nombre les permitiría conocer la historia de un hombre que dedicó su vida a engrandecer el deporte desde la comunicación. Sería un puente entre la memoria y el futuro, entre quienes crecieron con su relato y quienes hoy sueñan con escribir sus propias páginas en el deporte.
Luis Alberto Payares Villa no fue únicamente un grande de la radio: fue un embajador de Turbaco, un referente del Caribe y un orgullo para Colombia. Nombrar el complejo deportivo en su honor sería más que un homenaje; sería un recordatorio permanente de que las voces que narran con pasión también construyen identidad y dejan huellas imborrables en la historia.
