La primera fase del Nuevo Chambacú ha desbordado expectativas: familias enteras, niños, jóvenes y adultos han hecho suyo este espacio, celebrando con regocijo y testimonios la transformación de un terreno que antes simbolizaba marginalidad y hoy se erige como motor de convivencia y desarrollo. La acogida ciudadana confirma que el programa de gobierno Unidos para Avanzar, plasmado en el Plan de Desarrollo Cartagena Ciudad de Derechos, tenía razón, tenía los ingredientes para lograr lo que hoy se vive: una ciudad que avanza con legitimidad y respaldo popular.
Este gobierno no se limitó a pedir votos: construyó confianza con planeación rigurosa, concertación amplia y una campaña que recogió ideas en vez de firmas, sumando más de 37 mil aportes ciudadanos. El empalme con la administración anterior fue productivo y civilizado, y la premisa de “construir sobre lo construido” se materializó en proyectos estratégicos como el POT. Hoy, dos años después, la carta de navegación se cumple con tenacidad, esfuerzo y un equipo comprometido 24/7, acompañado por un consejo distrital y gremios unidos alrededor de la causa.
El modelo Cartagena que emerge es un hito histórico: una ciudad que aprende de sus errores, que tira un ancla gigantesco para no retroceder y que se proyecta hacia adelante con obras de gran escala y un nuevo POT sincronizado con todos los actores. El reto ahora es definir una nueva cartagenidad, un superciudadano que crea en su ciudad, que la cuide y que solo apoye proyectos políticos que garanticen continuidad y progreso.
El Nuevo Chambacú es más que un parque. Hoy se erige como un símbolo de un pacto social que demuestra que Cartagena puede convertirse en superciudad. Con obras casi terminadas y una ruta clara, la ciudad marca un nuevo derrotero hacia un futuro promisorio. El mensaje es contundente: no retroceder, no repetir errores, y consolidar una Cartagena que brilla con dignidad, inclusión y esperanza.
