En la actual campaña por la alcaldía de Cartagena, los discursos parecen girar demasiado alrededor de un solo nombre: Dumek Turbay. La constante referencia al alcalde, sea para criticarlo o diferenciarse de él, ha terminado por empobrecer el debate público. Los ciudadanos esperan propuestas claras, viables y transformadoras que respondan a uno que otro problema cotidiano de la ciudad.
El exceso de referencias a un solo nombre ha convertido la campaña en un debate reducido y repetitivo, donde los candidatos parecen más preocupados por posicionarse frente a una figura que por ofrecer soluciones y propuestas reales para Cartagena. Esa dinámica no solo desgasta al electorado, sino que también invisibiliza las propuestas que deberían ser el centro de la discusión.
La ciudad necesita que sus aspirantes a la alcaldía eleven el nivel del discurso y se concentren en construir un proyecto colectivo. Los cartageneros esperan escuchar ideas frescas, planes concretos y compromisos verificables, no un duelo de nombres. La campaña debería ser un espacio para la creatividad política y la innovación en la gestión pública, donde cada candidato demuestre con hechos y propuestas cómo piensa gobernar y seguir el proceso de transformación de la ciudad. Solo así se recuperará la confianza ciudadana y se dará sentido al proceso democrático.
La continuidad de un gobierno como el de Dumek Turbay, por ejemplo, podría representar estabilidad en la gestión pública de Cartagena. En un contexto interesante donde los proyectos de infraestructura, turismo y cultura requieren tiempo para consolidarse, mantener la misma línea de trabajo evita rupturas y garantiza que las iniciativas en curso lleguen a buen puerto. La ciudad ha avanzado en posicionarse dentro del circuito de turismo religioso y cultural, y prolongar esa visión permitiría profundizar en la promoción internacional de Cartagena como destino de alto nivel, sin perder de vista el componente de identidad y tradición.
Además, la continuidad ofrece la ventaja de un conocimiento acumulado de la administración local. Un gobernante que ya ha enfrentado los retos de la ciudad cuenta con experiencia en las dinámicas políticas, sociales y económicas del territorio. Esa experiencia puede traducirse en mayor eficiencia en la toma de decisiones y en la capacidad de dar respuesta rápida a las necesidades ciudadanas. En lugar de reiniciar procesos o improvisar, se aprovecha lo aprendido para corregir errores y fortalecer lo que ha funcionado, lo que en última instancia puede significar un gobierno más ágil y efectivo para Cartagena y no partir de cero como lo están proponiendo.
Cartagena no puede seguir atrapada en personalismos. La ciudad necesita un proyecto colectivo, una visión de futuro que supere los nombres propios y se concentre en soluciones. Los candidatos tienen la responsabilidad de demostrar que están a la altura de los retos de la ciudad. Menos referencias a Dumek Turbay y más propuestas reales: esa es la fórmula para una campaña que de verdad le hable a los cartageneros.
