El ingeniero Jorge Rocha, especialista en estructuras marinas y perito de la Dirección General Marítima (Dimar), explicó que la afectación sufrida por el muelle de Playa Blanca se concentró únicamente en el tablado superior, mientras que la estructura principal permanece intacta. Los fingers y los pilotes no se han movido de su lugar, lo que garantiza la estabilidad del muelle. «No es nada del otro mundo», señaló.

Rocha sostuvo que el tablado, al ser plástico, resistió mejor que la madera, que habría ocasionado daños mayores. Sin embargo, la fuerza del oleaje lo levantó como una vela y rompió las conexiones. El experto enfatizó que este tipo de situaciones son normales en estructuras expuestas al mar y que no representan un riesgo mayor para la seguridad de la obra.

La solución propuesta, asegura el ingeniero, consiste en reinstalar la parte superior y colocar parrillas disipadoras de impacto, diseñadas para absorber la energía de las olas, tal como lo hace un espolón con sus huecos. Con esta medida, se asegura la protección del muelle frente a futuras mareas. “Eso no es nada del otro mundo, es la solución fácil y comprobada”, concluyó el perito.

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