Por Rubén Rodríguez
Acudí recientemente a una conferencia en la que el estratega cartagenero ilustró a la concurrencia a un debate bien candente con la ‘Teoría del Caballo Muerto’. Interesante propuesta que, a propósito del tema del aeropuerto Rafael Núñez, la aterrizó de sabia manera en la ciudad.
Esta teoría parece ser que se basa en un dicho de los indios de Dakota, que debían ser muy sabios, y que, seguro entre muchas otras cosas, decían que “cuando descubres que estás montando un caballo muerto, la mejor estrategia es desmontar”.
Parece obvio, ¿verdad? pues no debe serlo tanto, porque es bastante común continuar invirtiendo tiempo, recursos y esfuerzos en un proyecto improductivo o definitivamente fallido, en vez de abandonarlo. Muchas veces las organizaciones implementan estrategias destinadas a intentar revivir al caballo muerto, como por ejemplo: comprar un látigo más fuerte, o una nueva silla de montar, cambiar los jinetes, o sea, asignar a alguien nuevo a una tarea ya fallida. Muchas veces piensan en nombrar un comité para estudiar al caballo, o lo que es lo mismo, gastar tiempo y recursos en ver qué es lo que va mal sin llegar a tomar ninguna acción.
A Cartagena la mantienen atada a estos ‘caballos muertos’. Sino son los cartageneros sabiondos, casi siempre de familias ‘pupis’ que disfrutan de sentarse a la mesa y hacer parte de estos comités que solo sirven para departir deliciosas viandas en los hoteles con sus auras y poses de intelectuales; son aquellos personajillos del interior del país que llegan a descrestar con sus Ipad, vestidos con camisas de manga larga y achicharrados por la sofocante temperatura a ilustrar a la ciudad sobre cómo se debe mantener el caballo muerto.
Aquellos ‘sabios’ y procaces personajes no han entendido, ni lo entenderán que el caballo está muerto. Ejemplo de estos hay a tutiplén en Cartagena: el aeropuerto Rafael Núñez, el Mercado de Bazurto, el Parque de La Marina, las alcaldías menores, Afinia (léase también Electricaribe). Esta última recordemos para el exgobernador y hoy alcalde de Cartagena Dumek Turbay no era un caballo sino una vaca.
Solo en el caso del aeropuerto estaríamos hablando de 1.4 billones de pesos en su ampliación. Increíble que aún estemos pensando en cómo mantener este ‘caballo muerto’ metido en una zona residencial y que se le invierta todo este dinero cuando sencillamente ese mismo recurso se puede tener en cuenta para la nueva terminal aérea que está proyectada en el corregimiento de Bayunca.
Y ni que decir del mercado de Bazurto cuando de tiempo atrás hablaban de lo necesarias que eran aquellas jornadas de limpieza y las millonarias inversiones que se tenían que hacer para asear aquel ‘caballo muerto’. En menos de 24 horas el mercado estaba como sino se le hubiera hecho nada. Y más allá de absurdas propuestas como estas, hoy la ciudad desea dejar atrás este problema y que se hable, de una vez por todas, de una moderna central de abastos que esté mejor ubicada y que integre a los municipios del norte de Bolívar con la capital del departamento. De eso, ya se viene hablando en el Plan de Ordenamiento Territorial Regional.
Se me olvidaba Afinia y el apoyo financiero que viene recibiendo por parte de Epm para poder seguir prestando el servicio si no nos veremos abocados a un apagón. Y ante el ‘caballo muerto’ que, entre otras cosas ya hiede, surge la propuesta del entrante Ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, que sean los estratos cuatro, cinco y seis los que asuman vía tarifa el pago que debía realizar el Gobierno Nacional. En ese orden de ideas, la sugerencia es darle respiración artificial al animal.
El jefe de esta cartera entendió que se está ante un equino que yace sin vida en la mesa y que no hay manera de revivirlo. Es de destacar, que el apoyo financiero actualmente está conformado por cobros adicionales hechos vía recibo a usuarios.
El problema con los caballos muertos es que siempre terminan por afectar al cartagenero de a pie. En las decisiones que se toman, muchas veces a puerta cerrada, poco importan las opiniones que se puedan dar para que los sabelotodo entiendan que, ante un panorama como el que se vive y, pese a querer embellecerlo, el equino no se va a parar. Está en la mesa y pronto expedirá un mal olor que generará un mal ambiente.
En palabras de Peter Drucker, guru del management: «No hay nada tan inútil como hacer eficientemente lo que no debería hacerse en absoluto» O sea, en palabras castizas y muy nuestras, el pasado pisado y solo queda echar para delante con decisión y firmeza.
