En medio de las circunstancias adversas, los cartageneros preguntan: ¿festejar qué, Dau? •La prohibición del parrillero, medida facilista.•La naturaleza te sigue cobrando la ineptitud.

Por Alvaro Anaya Díaz

Hola, William:

A través de esta Carta abierta trato de recoger el pensamiento de los cartageneros sobre tu actitud y toma de decisiones en momentos difíciles para la ciudad. En medio de las circunstancias adversas por la inseguridad –más de 300 muertes violentas en lo corrido del año– y tu ineptitud permitieron que el sicariato se tomara Cartagena. Después de casi dos meses del anuncio en tu periódico oficial, previo al Consejo de seguridad con el presidente Gustavo Petro –te dejó la silla vacía–, sigues sin presentar tus estrategias de seguridad (¿y las políticas públicas?). Sólo se conoció la medida facilista de prohibir el parrillero hombre en toda la ciudad y la peatonalización del Centro Histórico (no hay estudios técnicos).

El desespero te llevó a tomar esa decisión después de las críticas que te formularon desde diferentes sectores, al anunciar en rueda de prensa que «las fiestas no se cancelarán». Fue la respuesta a una petición casi que generalizada después de la muerte de la niña Alejandra y su padre, Jaime Antonio Llorente, en otro acto sicarial en pleno día entre el Colegio Biffi y la Clínica Madre Bernarda en La Providencia.

En ningún momento nos sorprendió tu convocatoria para hablar de las fiestas sin identidad. William, creo que hubieras despertado una opinión diferente entre los cartageneros si esa convocatoria la hubieras hecho para rechazar y lamentar la muerte de dos miembros de una misma familia de manos de miembros de las bandas delincuenciales que en tu administración encontraron el espacio propicio para transmitir el miedo y la muerte.

La reacción de los cartageneros fue de dolor al conocer la trágica noticia. A ti, por tu falta de grandeza como Alcalde y sensibilidad como ser humano, al salir a defender tus fiestas para desviar la atención del tema de la inseguridad y las muertes por sicariato, sólo se te ocurrió decir que te reunirías con la familia de Jaime y su hija Alejandra «…cuando pase la lloradera». Lógico, las reacciones no se hicieron esperar y muchos de los calificativos no se pueden repetir.

Te recuerdo que el 31 de agosto, en Olaya Herrera, sicarios acabaron con la vida del niño Naider David, que acompañaba en ese momento a su padrastro, para quien estaba dirigido el atentado. En dos meses y tres días, mueren dos niños en la ciudad por sicariato. Y no nos equivocamos, primero son tus intereses personales y el sacrificio de Cartagena.Y con que cinismo te acercas hoy a Dios para pedir por «una Cartagena más unida», cuando lo primero que hiciste al asumir el cargo de alcalde fue enfrentarte –con muy pocas excepciones– a todos los sectores.

Ese mensaje es entendible por todo lo que enfrentas en este momento, pero llama la atención cuando aseguras que «la capacidad de los seres humanos es limitada» y colocas «en manos de Dios este servicio que presto a Cartagena con mis aciertos y errores». ¿Aciertos, William? Trata de enumerarnos tres y nos damos por bien servidos. Las afectaciones por las fuertes lluvias que caen sobre la ciudad llevaron a los cartageneros a pedir que la naturaleza te haga entender que le fallaste a Cartagena y especialmente a esa gente que te ayudó a elegir, pensando en un cambio que fue adverso a sus intereses. La pobreza aumentó y las oportunidades de trabajo no se dieron en tu administración, a pesar de la corrupción que se sigue denunciando en los medios de comunicación.

Los cartageneros aseguran en las redes sociales que no están para fiestas. Y tú, después del fracaso como gobernante, tampoco. ¿Festejar qué, William Dau?, se preguntan, siendo conscientes de las circunstancias adversas por la inseguridad y la tragedia invernal.A pesar de tu terquedad, en las redes sociales –no te ido nada bien– también te hacen recomendaciones. Una, entregarle la Secretaria del Interior a un profesional que de verdad sepa de seguridad. Improvisaste con ese cargo y te faltó autoridad como Comandante en jefe de la Policía Metropolitana de Cartagena.

Llama la atención que ahora aparezcan politólogos –colegas de Ana María González– hablando de la correlación entre la inseguridad y las fiestas novembrinas, que consideran no deben cancelarse. Lo mismo advierten los representantes del Comité de Revitalización de las Fiestas (?), Gina Ruz Rojas y Alfonso Arce, director de Salsa a la plaza, un evento privado que el IPCC incluye en su presupuesto oficial y en esta oportunidad le cuesta casi $100 millones.

Mientras, el Cabildo de Getsemaní, con más de 30 años haciendo un valioso aporte a las festividades, debe participar en las convocatorias institucionales para recibir las migajas que reconocen a organizaciones culturales y folclóricas y actores festivos para participar en la programación festiva. Con otro entrevistado, Cledys Ortega, coinciden en defender a decisión del alcalde Dau Chamat de no cancelar los jolgorios, porque esa propuesta no está sustentada en un estudio. No obstante esa posición por intereses marcados, nunca defendieron la pérdida de la identidad y la tradición de las festividades del 11 de Noviembre al entregarle su manejo a una empresa de Medellín.

A propósito, ¿cuánto valen los eventos que se han suspendido hasta ahora por las lluvias?

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