Hoy es el Día Mundial de los Calvos, un día para celebrar con orgullo los soberbios y relucientes cueros cabelludos a la vista, pero también para recordar a todos y cada uno de los cabellos caídos: a los que perdieron su queratina vital entre las púas del peine o el cepillo, a los que desaparecieron por el desagüe de la ducha, a los que quedaron atrapados entre las bisagras de las patillas de las gafas, a los que se durmieron plácidamente sobre la funda de la almohada y jamás despertaron, a los que nunca llegaron a crecer.

Lo que ha cambiado en las últimas décadas es la percepción social de la calvicie. Mientras que en el siglo XX se veía como algo ignominioso y trataba de ocultarse bajo bisoñés, peluquines y demás postizos, en la actualidad, un cráneo afeitado es un signo distintivo de esa nueva masculinidad que se muestra sin complejos (sobre todo si se combina con una barba frondosa) y se luce con la misma dignidad, si no más, que un tupé que desafía la ley de la gravedad o una melena estilo dothraki. 

De ahí que ya no sea solo una opción estética para aquellos cuyo cartón empieza a clarear, sino para cualquiera que, sea cual sea el estado de su capital capilar, hace gala de una gran seguridad en sí mismo.

Eso sí, si piensas que una cabeza afeitada no requiere ningún tipo de atención estás muy equivocado. El cuero cabelludo está formado por una piel fina y frágil y unos tejidos suaves repletos de vasos sanguíneos que están acostumbrados a que el cabello los proteja de las agresiones externas. 

Por eso, al eliminar su primera línea de defensa, pueden aparecer distintos problemas que varían según la estación del año. En los meses más fríos, tiende a deshidratarse, causando descamación y caspa. En cambio, las alturas temperaturas provocan un aumento de la producción de sebo, lo que se traduce en un cráneo aceitoso y brillante. 

Para lucir una calva tipo Bruce Willis, es fundamental seguir una rutina similar a la del cutis y que incluya limpieza, hidratación y protección. Puedes utilizar los mismos productos que te aplicas en el rostro, siempre y cuando no estén formulados con alcohol, ya que es un elemento que puede provocar sequedad, irritación y picores. 

Además, una cabeza rapada requiere mucho mantenimiento porque el cabello restante sigue creciendo, creando una ligera sombra que no gusta a todos por igual. El día que toque pasarse la cuchilla, elimina antes las células muertas y el exceso de sebo con una exfoliante suave que, además, suavice tanto el vello incipiente como el cuero cabelludo. 

Sin embargo, un verdadero beauty warrior va siempre un paso más allá y busca cosméticos específicamente desarrollados para cuidar los cráneos afeitados, como estos seis que te traemos a continuación.

En definitiva, si estás pensando en entrar por derecho propio en el club de Zidante, Vin Diesel o Jason Statham y todavía tienes dudas, tal vez leer el genial Elogio de la calvicie, escrito por el filósofo griego Sinesio de Cirene hace 1.500 años, pueda arrojarte algo de luz.

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