«EL INDIOS LLEGÓ, EL INDIOS LLEGÓ MANDUCO TE DIO ,MANDUCO TE DIO LLEGÓ TU PAPÁ , LLEGÓ TU PAPÁ Y YA VA A GANAR Y YA VA A GANAR…!»

Por: Jhon Capella

La historia del béisbol Profesional Colombiano no sería la misma si no hubieran existido LOS INDIOS de Cartagena, el equipo de los caros afectos del aficionado de la pelota caliente en la ciudad heroica, existieron otros equipos pero Indios no era un equipo, era una pasión y yo tuve el privilegio de crecer siendo fanático de ese gran equipo.

Fui, soy y seguiré siendo Indígena hasta «las cachas», con ese equipo me hice fanático y con los Indios descubrí lo que es ser hincha de un equipo, portador de un uniforme y seguidor de una divisa y un color , el glorioso color verde del equipo de mi tierra .

Indios el equipo grande de la segunda etapa del béisbol profesional, la franquicia más recordada e importante de la pelota caliente, la que arrastraba multitudes al estadio, la que nos enseñó a ganar y a sufrir .

Recuerdo que mi padre compró un bono de sol, ingresábamos por los lados de la primera base en las graderías que actualmente no existen ya que en ese lugar actualmente se encuentra ubicado un bullpen, desde allí pude observar las actuaciones y payasadas de John «el loquillo» Mitcheltree, pude apreciar al gigantón Vance Lovelance un pitcher de una recta endemoniada pero totalmente fuera de la zona de strike a quien apodaban Diego León por su parecido el esclavo de la telenovela «la pezuña del diablo» interpretado por Ronald Ayazo,

También bajaba a los dogouts a ver a los gigantes John Debus, y «el bebe» David McCullouhg, observé a David Malpeso , un catcher «regularson» que en una crisis de los Indios fue Pitcher y hasta Manager, conocí a Mariano Duncan, ese campo corto que se vino a perfeccionarse en el bateo a la zurda en nuestra liga y que con el tiempo llegó a Grandes Ligas donde cumplió un muy buen papel en los diferentes equipos en los cuales militó.

José González, Frank Castro , el «Tarzán» David Falcón, Reggie Williams, Larry See, Orestes Destrade y compañía, jugadores de muy buena calidad que alegraron mis domingos de infancia al defender con pundonor los colores de la tribu .

Los Criollos de Indios encabezados por “Los Ñatos”, que coincidencialmente compartían equipo, posición y apodo, me refiero a Carlos Velásquez y Orlando Ramírez.

Juan Pautt «el orgullo de Canapote» (mi barrio natal), «el Indio» Jerónimo Blanco, Efraín Rodríguez, Álvaro Blanco, Carlos Julio Ramírez, Neder Horta, Humberto ¨Papi» Vargas Jr y el eterno Reynaldo Contreras .

Esas temporadas que se extendieron hasta 1988 fueron de las épocas más felices de mi vida, domingo a domingo era un verdadero programa ir a béisbol y ver a los jugadores de los indios enfrentarse a peloteros de la calidad de Jackie Gutiérrez, Bill Doran, Howard Johnson, Juan Samuel, Willie McGee, Tony Fernández, Kelly Gruber, Glen Davis, Mark Parent, Cecil Fielder, Orestes Destrade, Bill Pecota, Harold Reynolds, Gerald Perry, Mark Carreon, Fernando Seguignol, Dennis Boyd, Ralf Bryant, Jim Presley, Skeeter Barnes, Pete Rose Jr, Jim McDonald, Rusty McNealy, John Mizerock, Bob Paterson, Rafael Belliard, Mike Lavalliere, Onix Concepción y muchos otros que posteriormente llegarían a la gran carpa.

«Los Indios» el equipo de tradición en Cartagena y un verdaderos sentimiento para los aficionados al béisbol en la de ciudad heroica, Indios representó una parte importante de la historia del béisbol en Colombia y los cartagenero reconocen y sienten como suyo a esa popular novena que tantas satisfacciones nos dio en la época gloriosa de la pelota profesional.

No se me pueden olvidar peloteros como «El Toro» Marck Fundenberg , un gigante corpulento que custodiaba la Primera base de los cafeteros o Dave Wong un hawaiano que tenía una manera particular de lanzar la pelota por debajo del brazo que le valió el apodo del «hombre de la bola submarina».

Los equipos de Barranquilla se armaban hasta los dientes, por el Café Universal desfilaron hombres de la talla del «franchute» Mike Lavalliere, Roger Hansen (que después se convertiría en gran comentarista deportivo) y el «azulito» Rusty Mcnealy un hombre de un color tan oscuro que prácticamente para distinguirlo tenía que reírse para poder ver la blancura de sus dientes, de lo contrario parecía que el uniforme caminaba solo y que decir del «Golfista» Jim Presley cuyo swing más bien parecía el de Tigre Woods que el de un jugador de béisbol, pero … ah que le rendía. Y ni hablar de los criollos, Tony Sarabia, un grandulon que repartía tabla para todos lados, tanto así que fue campeón de bateo en Mexico, Luis «Chino» Herrera el eterno campocorto y el pequeñín Roberto Nandín Donado un casi gringo que vivía en las bases ya que era un hit seguro cada vez que se paraba a batear .

Era feliz cuando iba al estadio, para mi era a mi corta edad un deleite ver los peloteros y soñaba con parecerme a ellos aunque evidentemente mis condiciones deportivas no eran las más idóneas pero ¡ Que Caray! a esa edad eso no importaba .

No ha existido otra época como esa, nos dejó marcados a todos los que la vivimos y seguimos esperando sinceramente que el Béisbol Profesional Colombiano reverdezca laureles y volvamos a ver una pelota de igual o mejor calidad que aquella en la cual Los Indios mandaban la parada.

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