Aún no hay una voz oficial que permita tener claridad con lo que viene sucediendo en torno a la intervención que se adelanta en el Fuerte del Pastelillo. Calificada como afrenta al Patrimonio no se conoce una voz oficial o un pronunciamiento por parte de los representantes del Club de Pesca y en la ciudad, un grupo de líderes ha solicitado al Ministerio de Cultura adelante las respectivas investigaciones para que todo logre ser esclarecido.
Para la lideresa Jaqueline Perea esto que viene sucediendo en el sector de manga es una afrenta y fue denunciado en redes sociales señalando que es una intervención arbitraria la que se está adelantado sobre un bien patrimonial.
En una misiva fechada de hoy por parte del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, IPCC, se deja claridad que dicha intervención no cuenta con los permisos y se remitió la documentación al Ministerio en la que se está conminando a la gerente del Club de Pesca, Ileana Stevenson para que detenga la afrenta y se restituya el bien patrimonial.
Asegura la misiva: «Que mediante la ley 30 del 20 de octubre de 1943 se dictó que “restitúyase a la Sociedad de Mejoras Publicas de Cartagena la custodia, conservación y posesión del Fuerte de San Sebastián del Pastelillo, a fin de que dicha sociedad continúe la organización y desarrollo que ahí han venido adelantando como centro de atracción para del turismo nacional y extranjero, por medio del Club de Pesca”.
«En estos momentos el equipo de la División de Patrimonio del IPCC, se encuentra en el lugar indagando e investigando sobre esta intervención que no cuenta permiso alguno del Comité Técnico de Patrimonio. Apenas tengamos el reporte emitido por ellos, se lo haremos llegar», dijeron desde la Oficina de Comunicaciones de la Alcaldía de Cartagena.
Por su parte Abelardo Meza, veedor ciudadano manifestó que esta obra es un atentado contra el patrimonio histórico de Cartagena. Lo que se observa es que están pintando la entrada al Fuerte del Pastelillo y utilizan estuco, lo cual contrasta con la condición de patrimonio que tiene ese inmueble.
El daño está causado y se espera que de esta afrenta tome cartas el Ministerio de Cultura para que metan en cintura a quienes se atrevieron a atentar contra el Patrimonio. Lo grave de toda esta situación es que cuando se piensa que el título de la Unesco se puede perder por un edificio como Aquarela, sale como por arte de magia una ofensa más que suma a todo este proceso que es una amenaza para la ciudad.

