Por Danilo Contreras

El alcalde Turbay anunció que presentará proyecto de reestructuración del Distrito ante el Concejo durante el periodo de sesiones que recién inicia. Anhelo y necesidad persistente pues desde la reforma del año 2001 implementada por el exalcalde Carlos Díaz, exmandatarios como Judith Pinedo y William Dau, la intentaron sin éxito.

Lo cierto es que en el contexto político actual la cosa es diferente pues el alcalde Turbay cuenta con una coalición suficientemente robusta en el Concejo que le garantiza que su propuesta saldrá adelante sin mayores contratiempos; es más, la aprobación de facultades para crear la secretaria de Turismo y el Instituto Comunal son prueba irrefutable de lo anterior y acredita una cuestión adicional: La reforma administrativa ya esta en curso.

Así las cosas, cometeré la audacia de hacer algunas anotaciones sobre los anuncios del mandatario distrital.

  1. La reforma, sin dudas, es indispensable para afrontar graves retos que enfrenta la ciudad en un contexto mundial en que se imponen la lucha contra el hambre y la pobreza, la emergencia del cambio climático, la transición energética y la disrupción de tecnologías como la inteligencia artificial, entre otras muchas razones.

Las estadísticas y la experiencia cotidiana de los cartageneros demuestran que las instituciones locales no han sido eficientes en su labor de prestación de servicios para el bienestar que es su razón última.

  • En El Universal de 2 de junio, el alcalde ha dado pistas de los criterios y prioridades que orientarán la reforma. Al respecto declaró que busca “propiciar mayor control central, eficacia, eficiencia y efectividad en el Distrito”.

Al parecer, tanto la idea de rediseño de Turbay como la esbozada por Dau, coinciden en fortalecer la centralización y con ello el poder de la figura del alcalde Mayor, en perjuicio del concepto de descentralización, lo que podría implicar desmedro en la adopción de decisiones técnicas y cercanas al territorio que son favorecidas por instituciones autónomas y descentralizadas.

La excesiva centralización no favorece decisiones especializadas que ameritan de una institucionalidad con capacidad técnica, administrativa y financiera para sostener macroproyectos que van más allá del periodo de un alcalde. Es el caso de la adaptación climática de la ciudad cuyos proyectos avanzan con injustificado desgreño en iniciativas como el denominado Protección Costera, mal planificado, mal diseñado y pésimamente ejecutado en la actualidad.

Agrego, la función de acometer macroproyectos no la cumple Edurbe, cuya historia de descalabros y contrataciones cuestionables, no han sido garantía de transformación. Todo indica que Edurbe no desaparecerá y por el contrario, se fortalecerá con resultados imprevisibles. Ojalá el gobierno reflexione despacio sobre el caso de Edurbe.

También valdría abordar el análisis del papel que hoy cumple Acuacar en la prestación de los servicios de acueducto y alcantarillado considerando las persistentes denuncias sobre su operación, y en esa discusión, pensar en entidades que puedan dar un nuevo impulso de innovación y transformación a la ciudad.

Al respecto, en septiembre de 2022, comentando la reforma presentada por Dau, sobre este punto comente: Una institucionalidad fuerte, por el contrario, rinde resultados en satisfacción de necesidades ciudadanas. Para ilustrar el asunto, y pese a las controversias de los últimos tiempos y a que hoy en día se ha convertido en ‘verdugo’ de los hogares del Caribe Colombiano, las Empresas Públicas de Medellín -EPM – son un ejemplo institucional que ha promovido el desarrollo y el progreso, no solo para los habitantes de Medellín, sino que es, inclusive, una multinacional de punta en temas relacionados con la ciencia, la innovación y la tecnología”.  

  • Sería deseable que en la discusión del proyecto prevalezcan criterios técnicos sobre intereses políticos o económicos de grupos de presión que piden secretarias o institutos a la medida de sus pretensiones en perjuicio de aquello que los expertos llaman “Modelo Integrado de Planeación y Gestión”.

Ofrezco un ejemplo: El Turismo es una importante actividad económica de la ciudad que cuenta con una fuerte institucionalidad que además de Corpoturismo (entidad de economía mixta para el fomento, fortalecimiento y calidad del turismo en el Distrito), ahora suma una secretaria, con el peligro de duplicar funciones y competencias. Entre tanto, otros clusters o cadenas económicas que podrían ampliar los escenarios de desarrollo de la ciudad, quedan huérfanos de políticas públicas y de una institucionalidad que las impulse.

La pregunta sería: Cual es la razón para que la secretaria de turismo sea segregada de una eventual secretaria de desarrollo económico propuesta para determinar la implementación de políticas públicas especializadas para promover, verbigracia, cadenas productivas nuevas como el cluster agroalimentario, digital y de innovación tecnológica, energías limpias o economía populares, entre otros?  

  • Entre los elementos de planeación estratégica del “Modelo Integrado de Planeación y Gestión”, se encuentra la definición de “usuarios y grupos de valor” vinculados a la estructuración de determinadas instituciones. Ante tal consideración suena apresurado refundir los institutos de cultura y deportes como lo ha propuesto ya el alcalde Turbay, considerando que evidentemente la población vinculada a ambas entidades presenta intereses y perfiles bastante disimiles.
  • Un rediseño integral reclama una amplitud mayor a la del ajuste de la nomenclatura del Distrito que debería pasar por el análisis de la división político administrativa puesto que las actuales tres localidades no se compadecen con el mandato contenido en el artículo 3º de la Ley 768 de 2002 que señala que los distritos especiales estarán divididos en localidades “como divisiones administrativas con homogeneidad relativa desde el punto de vista geográfico, cultural, social y económico”. Una actualización de la división administrativa incide en una adecuada planeación de la prestación de servicios.
  • Dos anotaciones finales de otras que podrían sugerirse: El PES fracaso en su propósito de superación de pobreza y sería deseable una institucionalidad mucho más fuerte para asumir los desafíos del hambre y la miseria, y por último decir que convendría que la reforma no se apruebe mediante el otorgamiento de facultades del concejo al ejecutivo Distrital, pues de por si el debate que teóricamente debe tener lugar en el concejo, se restringe cuando simple y llanamente se le libra un cheque en blanco a la administración, como sucedió en 2001.  

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