Los habitantes de Crespo, en la calle 73, se atreven a colocarle un día más al calendario. En diciembre, son en total 32 días que trae su almanaque. La historia del barrio late con fuerza, cada año y los vecinos se abrazan como si el tiempo pudiera detenerse.

La música envuelve las risas, los cocteles refrescan las memorias y el asado perfuma el aire con el sabor de la unión. No es solo una fiesta: es el reencuentro de generaciones, el homenaje a quienes fundaron el barrio y el recordatorio de que la felicidad se construye juntos. Personas de toda Cartagena llegan atraídas por esa magia que no cabe en las fechas oficiales, porque aquí la comunidad inventó su propio día para celebrar la vida.

El 32 de diciembre es más que tradición: es esperanza, es gratitud, es la certeza de que mientras haya vecinos que se reúnan en Crespo, siempre habrá un motivo para brindar por lo que fuimos y por lo que seremos.

