Con carta dirigida al Presiente Gustavo Petro Urrego, el Colectivo de Residentes del Centro Histórico con apoyo de la Arquidiócesis de Cartagena, han pedido al Gobierno Nacional intervenir ante las autoridades para que el Centro Histórico de Cartagena recupere su norte legal y patrimonial.

El turismo depredador o de entretenimiento nocturno para adultos ha convertido al Centro Histórico en un verdadero antro. La Alcaldía Distrital está intentando recuperar la convivencia ciudadana y el orden público con los decretos de la noche sana, recortando horarios excesivos que generan afectaciones para los ciudadanos y los comercios de bajo impacto.

El turismo de entretenimiento nocturno para adultos está desplazando a toda la población y a los visitantes. Ya no hay espacios ciudadanos para los residentes, y turistas que vienen a Cartagena en planes familiares, culturales, empresariales y otros que no les interesa los excesos de la noche rumbera.

Además, los Templos que se encuentran ubicados en el Centro Histórico y que son Bienes de Interés Cultural de la Nación, no solo por su valor arquitectónico sino también por su valor cultural y espiritual, se ven amenazados a desaparecer por la proliferación de estas actividades algunas clandestinas y otras amparadas por la “justicia” bajo el pretexto del desarrollo económico. Como van las cosas tendrían que cederle el espacio a los comercios para adultos, que solo piensan en su bienestar económico y nada aportan al arte, la cultura, la unidad familiar y el bienestar espiritual.

En la solicitud al Presidente, el Colectivo apoyado por la Arquidiócesis, lanzan un S.O.S. para que el Centro Histórico cumpla su función social. Sin actividades de alto impacto que además son excluyentes, y solo para el entretenimiento nocturno de adultos.

Piden horarios compatibles con los usos residencial, institucional y hotelero, y también, que se avance con la implementación de una zona adecuada para esas actividades, que libere al Centro Histórico de los excesos nocturnos, que además arrastran consigo problemáticas como el alcoholismo, el expendio y consumo de sustancias alucinógenas y hasta la trata de personas.

En la misiva al Presidente, señalan que este turismo atroz tiene en riesgo el título de Ciudad Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad que posee Cartagena desde hace más de 40 años, tras declaratoria de la UNESCO, entidad que ha hecho recomendaciones para que se corrijan las irregularidades donde a todas luces La Heroica, hoy por hoy, está expuesta y que implicarían salir de esa privilegiada lista.

Resaltan que los decretos que controlan la rumba son coherentes y pertinentes para el respeto de los derechos ciudadanos, que el Alcalde William Dau ha sido el primero en definir unos horarios que garantizan tranquilidad, seguridad y descanso digno a residentes y turistas hospedados en hoteles del Centro Histórico, y que permitirían recuperar el valor social e histórico de la zona.

También, que el exceso nocturno pone en riesgo la oferta laboral a centenares de ciudadanos que trabajan en los hoteles del Centro Histórico, que de continuar esta situación el turista ajeno a la rumba nocturna no regresa ni refiere a la ciudad, con ello, el cierre de estos establecimientos es evidente.

Por último, el Colectivo y la Arquidiocesis lamentan la decisión del Juez Octavo Administrativo del Circuito de Cartagena, que ordenó la suspensión provisional del decreto que restringía los horarios de funcionamiento de los establecimientos de diversión en Cartagena, esta decisión vulnera de los derechos de los residentes y huéspedes de hoteles del Centro Histórico, pues privilegia a quienes perturban la armonía y tranquilidad que debe reinar en una zona residencial.

Si bien, el Presidente no debe contradecir la orden judicial, si puede contribuir a buscar el orden y ponerle norte al Centro Histórico de Cartagena.

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