Hace algunos años, después de un torrencial aguacero como el de hoy, la ciudad quedaba en crisis, inundada, postrada y varios días convaleciente de los males que traía el invierno que, en lugar de ser una bendición era un tormento. Hoy, por el contrario, el invierno es un invitado que refresca el ambiente, lava la ciudad y la atmósfera y nos deja una sensación de renovación y buen ambiente.
La planificación, la organización, la toma de decisiones y el control se han convertido hoy en elementos fundamentales de la administración que, bien estructurados y articulados, con un equipo de calidad y líderes inspirados, producen indiscutiblemente, los resultados esperados.
Las noticias y fotos que ‘inundaban’ los portales y medios de comunicación eran sencillamente una ciudad con el agua al cuello y el clamor de cientos de familias que veían cómo las lluvias arrasaban con sus pertenencias. Esas emergencias se han ido erradicando. La administración no dedica su tiempo y esfuerzo ahora para corregir estragos. Solo unos ajustes efectivos para verificar que la planeación funcionó y seguir adelante.
Hace 18 meses comenzó este gobierno y uno de sus slogans preferidos fue: tenemos un plan, seguimos el plan y, de verdad que poco a poco, los resultados se están viendo. La tarea era limpiar y adecuar canales, alcantarillas, y drenajes. Además, educar a la ciudadanía. Recoger y disponer adecuadamente de las basuras, y a la postre, comenzó a mostrar muy buenos resultados.
La Unidad de Gestión de Riesgos, Edurbe, la Secretaria de Infraestructura, el Cuerpo de Bomberos, la Cuadrilla del Alcalde son un ejemplo de equipo ordenado y organizado que, trabajando con un objetivo compartido, hoy muestran los excelentes resultados que ya la ciudadanía felicita y festeja. Los testimonios y comentarios hoy de la ciudadanía son de tranquilidad por la atención que se le ha dado a este que era un problema recurrente en la ciudad.
Las noticias hoy son más alentadoras para Cartagena y comienza a sentirse un nuevo aire en el ambiente. La lluvia trajo consigo buenas noticias que nos trasladan incluso a escenarios deportivos como La Bambinera donde, gracias a la transformación de esta cancha, nacieron polluelos de tangara que son sus nuevos habitantes. Está claro que cuando hay planificación, organización y un norte definido, la ciudad se transforma y cambia. Y eso, en últimas, era lo que esperaban los cartageneros para su ciudad.

