Por Rubén Rodríguez García
Hoy más que nunca pienso que esta célebre frase que pronunció el ex técnico colombiano Francisco Maturana permanece vigente como el vino de buena cosecha.
No me siento decepcionado por la derrota del seleccionado colombiano ante Brasil y, pienso que los muchachos, lo dieron todo en la cancha para lograr el triunfo en la final; por el contrario, queda en la retina y en la memoria del colectivo, una camada de jugadores que serán el relevo generacional de los James, los Cuadrado, los Quintero y, en fin, de todos estos futbolistas que hoy están dándolo todo para lograr un cupo a la próxima cita mundialista. Aquí no hay espacio para cuestionar a técnicos ni decisiones arbitrales.
Estoy convencido de que no hay ningún ADN de perdedores y de que somos segundones permanentes porque en momentos o instantes como estos es donde de manera casi que premonitoria entra la frase de Pacho: ‘perder es ganar un poco’. Daba piedra escucharlo pero hoy es una verdad de a puño.
Y es que cada instante del juego y del campeonato debe entrar en ese proceso de análisis para que, desde ya, se trabaje con las nuevas generaciones de jóvenes que vienen a remplazarlos. Es así como se construyen los procesos. Esto no es por generación espontánea ni porque de la noche a la mañana aparecieron unas estrellas jugando fútbol. Hace 17 años, recuerdo, le ganamos al mismísimo Brasil con Ronaldo Luís Nazário de Lima, en la cancha. ¿Será que se aprende más de la derrota que del triunfo?
Y es que la frase de Maturana, quien dijo que no era de él, se aplica a todos los escenarios en Colombia: en las incontables veces en las que nos decían, Colombia este año es súper favorita en Miss Universo o en las competencias ciclísticas cuando hablaban de los escarabajos colombianos como protagonistas y no pasaba nada. Esos son los momentos en los que la reflexión debe aparecer con toda firmeza y claridad.
Para la posteridad quedan las postales del lleno total de un estadio Jaime Morón como un escenario deportivo digno de cualquier capital en el mundo. Una ciudad que despunta y está deseosa de mostrar su brillo y esplendor como el más importante destino turístico de Colombia porque hoy hay quienes trabajan por ella y hacen que todo esto sea posible.
Comienza la Semana Santa y la ciudad está llena desde hace varios días atrás. El turismo religioso se muestra como una alternativa muy importante para la industria sin chimeneas. Orgullosos veíamos fondeado en la bahía el crucero que llevaría a visitantes por el río Magdalena a Mompox. El lleno total de los Monster Trucks, en fin, esta Semana Mayor pinta de una manera muy especial. La ciudad perdió con Dau un tiempo precioso pero lo está recuperando con el alcalde Dumek Turbay.
Mas claro no se puede decir: PERDER SIGUE SIENDO GANAR UN POCO. La ciudad entró en ese proceso reflexivo y expresó en las urnas el rechazo total al Tractor. Hoy existe la necesidad de seguir trabajando por el bien de la Heroica y el sucesor de Dumek debe ser alguien similar o mejor que él.
La ciudad debe seguir avanzando.

