Ya son dos las personas que han muerto en medio de procedimientos policiales en la ciudad de Cartagena. El último de estos hechos se registró el pasado sábado 26 de diciembre en el barrio República de Venezuela, luego de que un hombre, al parecer fuera agredido por parte de varios policiales. La víctima fue identificada como Ángel Enrique Arrieta Mattos, de 42 años.

Aseguran allegados y familiares que el hecho se registró cuando Arrieta Mattos departía con varias personas cerca de su residencia y hasta allí se trasladaron varios policiales para solicitar un procedimiento de requisa de rigor. En medio de la circunstancia, seres queridos de Ángel Enrique, señalan que él corrió hacia su casa debido a que no contaba con los documentos. En ese momento lo alcanzaron y, al parecer, le cayeron a golpes con las tonfas y le daban patadas en diferentes partes del cuerpo.

El hombre fue trasladado al Cuartelillo de Olaya donde, presuntamente, recibió otra golpiza y horas después fue dejado en libertad. Señalan los allegados que una vez Ángel llega a su casa comenzó a vomitar sangre por lo que fue trasladado al Hospital Universitario del Caribe donde, pese a los esfuerzos adelantados por los médicos que lo atendieron, falleció. Los familiares han pedido que los hechos logren esclarecerse y que la verdad se pueda establecer.

A LA CÁRCEL POLICÍAS POR CRIMEN DE JOVEN EN SAN FRANCISCO

El otro de los hechos está relacionado con la muerte del joven futbolista Harold David Morales Payares en hechos ocurridos el pasado 24 de agosto, en el barrio San Francisco de Cartagena. Un fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos presentó ante un juez de control de garantías a los tres patrulleros implicados.

En audiencias concentradas, la Fiscalía les imputó los delitos de homicidio agravado, favorecimiento al homicidio y falsedad en documento público. Los cargos no fueron aceptados por los procesados, quienes recibieron medida de aseguramiento intramural.

Los afectados con la decisión son: Octavio Darío Porras Vides, Iván Darío Olivo De Ávila y Juan Esteban Gómez Ricard. La investigación da cuenta de que el día de los hechos, el patrullero Olivo De Ávila, al parecer, golpeó al menor de edad sin justificación alguna. Posteriormente, Porras Vides le habría disparado con el arma de dotación.

Los tres uniformados en el reporte oficial señalaron que la víctima hacía parte de una pandilla y les había disparado con un arma artesanal, la cual fue sometida a cadena de custodia por el patrullero Gómez Ricard.

Testimonios y diferentes labores de policía judicial evidenciaron que la versión de los patrulleros era falsa. Por ejemplo, las pruebas periciales de balística concluyeron que el artefacto hechizo que, supuestamente, usó el adolescente no era apto para disparar. La Fiscalía General de la Nación hace pública esta información por razones de interés general. Los implicados fueron cobijados con detención intramural.

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