Por. William De la Hoz Córdoba *

El crecimiento urbano y uso del territorio en forma desordenada, está considerado como un problema medioambiental y social importante, se consideran que el crecimiento urbano desordenado y el modo en que éste afecta a los habitantes en sus vidas cotidianas es uno de los problemas más importante a nivel mundial, igualado con el crimen y la violencia y todo esto a raíz de múltiples razones y una de ellas es la falta de certeza y honestidad en las actuaciones de nuestros dirigentes las cuales se ven reflejadas en distintos aspectos, y no escapa a ello el uso incoherente del suelo urbano.

Pasando por encima de toda norma, en el caso de Cartagena, normas consagradas en el POT (Plan de Ordenamiento Territorial), las cuales parecen ser ambiguas y conllevan al mal uso del suelo urbanizado y consolidado, y de dicha ambigüedad, se valen audazmente los comerciantes en contubernio con las autoridades para apostarse en los perímetros de cualquier barrio residencial de nuestra ciudad, y ejercer actividad comercial de carácter prohibida, restringida o incompatible según el mismo POT.

Muchos de nuestros barrios hoy están a meced de este fenómeno que sea multiplicado grandemente y más específicamente con la instalación de bares, tabernas y discotecas, las cuales traen consigo, el caos vehicular, inseguridad y el menoscabo de nuestros barrios.

Este comercio hoy está desplazando, agrediendo la tranquilidad del residente y apoderándose de gran parte del territorio residencial, infringiendo todas las incomodidades que de este derivan.

Consultadas las normas del POT encontramos que el decreto 1077 del 2015 dice que para sectores en donde el uso principal del suelo es tipo C residencial, se tipifican los bares y tabernas como un uso prohibido o incompatible y las discotecas de uso restringido; he allí la anfibología manifiesta, siendo que en los dos escenarios se hace prácticamente la misma actividad y para nuestra cultura no se percibe tal diferencia.

La prohibición o incompatibilidad del uso, presume la conservación ambiental y territorial, como también por su impacto negativo no debe ser desarrollado ni avenirse con otros usos definidos como principales, lo que por consiguiente implica riesgos de orden social.

Nuestras administraciones pasas unas y otras y la situación es la misma o peor cada día, ojalá, así como permiten que proliferen estos sitios con su venia, pudiesen impulsar la cultura, la educación y buenas costumbres de convivencia en comunidad, para que nuestras sociedad se enrutara a unas mejores oportunidades y no anidar el ocio como madre de todos los vicios de una juventud carente de oportunidades , presa de las redes y todo distractor de vanguardia que tanto daño hace a una sociedad débil de identidad.

Pueden ser muchas las cualidades por las que, en tiempos normales, Cartagena se esfuerzan por competir y sobresalir a nivel nacional y mundial, como la habitabilidad, turismo, la competitividad y la sostenibilidad, pero en un día cualquiera, y especialmente en tiempos de crisis, lo que una ciudad debe hacer es funcionar bien para las personas que la habitan en todo su territorio.

Construir ciudades que “funcionen” que sean ordenadas, inclusivas, saludables, resilientes y sostenibles, donde la calidad de vida sea un propósito u obligación en el peor de los casos, requiere coordinación normativa intensiva, compromiso serio y oportunidades de inversión.

Nuestras administraciones desempeñan un rol importante y deben actuar ahora pronto, y configurar el desarrollo futuro de la ciudad y crear las oportunidades para todos sus habitantes y ponerle orden a este desorden que hace carrera y se ha vuelto una costumbre para ejercer todo aquel que aprovecha la ocasión para estar en las roscas politiqueras.

Williamdelahoz2@hotmail.com

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