El fin de año es, por tradición, un tiempo de alegría, de unión y de esperanza. Las velitas, la Navidad y el Año Nuevo nos recuerdan que la ciudad vibra con la luz de sus calles, con los regalos compartidos y con las reuniones familiares que fortalecen nuestros lazos. Es la época que todos esperamos para celebrar lo que somos.

Pero también es un tiempo de reflexión. Mientras la ciudadanía disfruta de la iluminación y se prepara para las fiestas, el gobierno distrital trabaja en otro frente igual de importante: los balances de gestión, las rendiciones de cuentas y la planeación estratégica del año que comienza. Porque gobernar no es solo acompañar la celebración, sino también garantizar que la ciudad avance con proyectos sólidos y con respuestas inmediatas a los retos cotidianos.

En lo estratégico, Cartagena tiene grandes obras y planes en curso que requieren seguimiento y compromiso. En lo táctico, la seguridad, la movilidad y los servicios públicos demandan atención constante, pues son los temas que afectan directamente la vida diaria de los ciudadanos.

Es el momento de recordar que la fiesta y la reflexión van de la mano. Que la alegría de diciembre se complementa con la responsabilidad de cerrar un ciclo y abrir otro con metas claras. Que la luz de la Navidad ilumine también el camino de la gestión pública, para que Cartagena reciba el nuevo año con confianza en sus instituciones y con la certeza de que el futuro se construye entre todos.

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