Deslegimitados han quedado varios de los movimientos antipeajes de la ciudad y el departamento de Bolívar cuando detrás de ellos han sabido esconder o camuflar aspiraciones políticas principalmente de las listas del Pacto Histórico. Los debates y las pujas entre ellos mismos dan cuenta hoy que cuando aparecen dichas aspiraciones políticas todos se apartan y dejan solo o sola a quién pretende sacar rédito de esta situación.
Para la gran mayoría han sido advenedizos que se han colado en estos movimientos antipeajes con los que pretenden, a menos de tres meses de las elecciones parlamentarias, buscar una curul. Es así como dichos comités pierden el norte y el sentido porque unos cuantos pretenden sacar pecho y decir que gracias a ellos se ha logrado una conquista. Los videos corren a través de las redes sociales como fue el caso más reciente de Lidys Ramírez y el mismo representante a la cámara, Silvio José Carrasquilla.
El afán de los candidatos radica en demostrar un trabajo o acciones puntuales con las que puedan quedar bien ante el electorado. Nada más alejado de la realidad. El deseo es que la lucha antipeajes sea producto de la misma sociedad y que ninguna persona se abrogue el derecho de la lucha o, por lo menos, pretenda demostrar que, gracias a ella, los objetivos se han cumplido.
Cuesta entender una situación como esta. La lucha es con legalidad por delante, demostrando que se tiene la razón y no con trapisondas politiqueras con las que se aspira a utilizar alguna que otra persona (diferente, eso si, a los ciudadanos que iniciaron el movimiento antipeajes) para querer sacar réditos de una lucha que nunca comenzaron. El daño que le ha hecho la clase política al movimiento antipeajes es total y desde ya comienzan a desdibujarse los comités viendo que los resultados y el éxito de una lucha se los están llevando otros.
El adagio popular reza que ‘nadie sabe para quién trabaja’ y los políticos de oficio capitalizaron el trabajo de unos comités serios y bien consolidados para traducirlos en votos en los próximos comicios electorales. Así las cosas, va a costar un doble esfuerzo volver a legitimar estos actores para que recobren el protagonismo social que han perdido.


