Por Rubén Rodríguez García
El pasado 29 de agosto se cumplieron seis años de la famosa entrevista del periodista mexicano Fernando del Rincón al compositor y cantante mexicano Juan Gabriel en la que él le dio esa famosa respuesta que quedó para la posteridad al momento en que el comunicador le preguntó al Divo de Juárez si era gay o no. Él le respondió de manera categórica: – lo que se ve no se pregunta -.
Recientemente el Consejo Gremial, Fenalco, los líderes sociales de la ciudad, los docentes, la comunidad de la tercera edad y los cartageneros en general han visto la crisis en la que está sumida la ciudad Heroica y se vienen cuestionando en torno a la falta de autoridad y de seguridad por parte del alcalde William Dau Chamatt y su gabinete, a lo que él muy seguramente responderá parafraseando al gran intérptrete mexicano: – lo que se ve no se pregunta o, mejor aún, no se cuestiona -.
Es necesario que hoy más que nunca se busquen salidas a esta situación como lo vienen planteando los gremios, dirigentes deportivos y cartageneros de bien que se han cansado de ver que la ciudad sigue cuesta abajo y no la para nadie. Se deben tocar puertas del orden nacional para que coadyuven a darle solución a un problema que, desde hace mucho rato, se le salió de las manos a esta administración.
La preocupación ronda a ciertos gremios en la ciudad con las decisiones que ha venido tomando la alcaldía a través de consejos de seguridad y reuniones que, en últimas, son medidas que no han servido para nada. La última de ellas relacionada con los controles a los horarios para la conclusión de la rumba en la ciudad principalmente en el Centro Histórico; sin embargo, poco o nada se pensó en la necesidad que tienen los propietarios de bares y discotecas para promover el empleo y que puedan reactivar su economía luego de la pandemia.
Igualmente se cuestionó la situación de los mototaxistas y la necesidad de generar ciertas restricciones para su circulación en varias zonas de la ciudad. El efecto contrario fue que se disparó el sicariato en la ciudad. Finalmente, la última reunión en materia de seguridad se dispuso el pasado 1 de septiembre y cuatro días después se registra un homicidio en el barrio El Pozón.
Estas acciones pareciera que le están hablando a la administración y le están gritando que debe replantear lo que viene haciendo. Es necesario que, al igual que lo plantea el gobierno nacional, se busquen soluciones el consenso y no dándole la espalda al pueblo. Y es aquí donde no entiendo ni me cabe en la cabeza la razón por la que el Pacto Histórico respaldaría a William Dau. Esto se convierte practicamente en un entierro donde la colectividad en cabeza del presidente Petro tiene todas las de perder.
Con un mandatario que poco ha hecho por la ciudad y que recientemente le dijo a la ciudadanía que no contaba con los recursos para obras lo mejor es pedir al Todopoderoso para que este tormento concluya cuanto antes y que se comience a construir un mejor porvenir a metros, eso si, de Dau y su gente.

