Los hechos de corrupción y todo lo que se vivía en la Ese hacían pensar que más temprano que tarde la intervención de la Superintendencia se cumpliría. El anhelado paso se dio en procura de superar la crisis que vivía en esta entidad; en la que recordemos, cuando todo parecía que se superaría con el alcalde Dau y terminó contratando con los mismos.

El mandatario se traga así un tremendo ‘sapo’ pues no se erradicó nunca la corrupción como tanto lo vociferaba a los cuatro vientos y hoy tiene que afrontar una intervención.

Una comisión de la Contraloría General marcó el camino de lo que hoy es un hecho. El alcalde, en su momento, señaló que cualquier error respondía a las primiparadas de una administración que desconocía la administración pública como tratando de justificar el actuar de sus funcionarios.

Pues bien, la Superintendencia Nacional de Salud, mediante la Resolución 005718, llegó a tomar posesión de esta entidad teniendo en cuenta que su manejo financiero era insostenible. Lo venía diciendo de tiempo atrás el veedor en salud César Cárcamo quien reiteradamente denunciaba las irregularidades.

Hoy, Tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió, reza el adagio popular y fueron en total 54 deficiencias halladas en el área administrativa que ponen en riesgo la atención de los cartageneros principalmente en tiempos de pandemia.

El veedor Cárcamo señala que la intervención de la Super permite ponerle fin al cóctel de corrupción en el que se había convertido la Ese y que la había llevado a convertirse en un foco de la politíquería regional. “Esta entidad no estaba prestando un servicio de calidad a los cartageneros y más en este tiempo. Es preocupante lo que pasaba y desde hace un año habíamos pedido esta intervención”. comentó Cárcamo quien señaló que esta intervención debe acabar con la corrupción y la politiquería.

Ahora lo que se viene es un plan de acción para superar esta intervención de la Superintendencia y que tendrá de vigencia un año. El agente especial interventor del hospital será Jorge Eduardo Suárez Gómez, quien tendrá la tarea de formular un plan de acción que permita subsanar los hallazgos evidenciados.

Por otra parte Germán Augusto Guerrero Gómez, superintendente delegado para las medidas especiales, manifestó que la intervención busca garantizar la continuidad en la prestación del servicio en condiciones de calidad, oportunidad y seguridad.

Finalmente la solicitud para la intervención, en su momento, se hizo para dos aspectos fundamentales: el área financiera y el área de servicios. El primero hay que recordar que pese a las inyecciones de capital nunca se supo a dónde fueron a dar los dineros que se invirtieron pues se dio una serie de contrataciones que terminaron por afectar la entidad.

“La ambulancia que se compró y nunca se supo donde estaba; la tercería de contratación para el servicio médico eran entre otros los problemas financieros que afrontaba esta entidad y de los que nunca se supo a donde fueron a parar los recursos. Debemos recordar que el alcalde hizo la bulla pero terminó contratando con la misma entidad y no pasó nada”, concluyó el veedor.

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