El secretario general de la ONU, António Guterres, está siguiendo “de cerca y con preocupación” las maniobras militares chinas en torno a Taiwán y la supuesta caída de cinco misiles balísticos en aguas de la zona económica especial (EEZ) de Japón.

Así lo aseguró este jueves su portavoz, Stéphane Dujarric, preguntado durante su conferencia de prensa diaria, tras varios días en los que la ONU ha evitado pronunciarse sobre las tensiones entre China y Estados Unidos a raíz de la visita a Taiwán de la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi.

Cuestionado el miércoles al respecto, el propio secretario general se había limitado a subrayar que la postura de la organización está guiada por las resoluciones de la Asamblea General que fijan el principio de “una sola China”.

Beijing había anunciado el jueves el inicio de unos ejercicios militares en los que participan la Armada y la Fuerza Aérea, entre otros departamentos, en seis zonas alrededor de Taiwán, que el gobierno chino reclama como un territorio propio que debe anexionar por la fuerza si fuese necesario.

Las maniobras son represalias por la visita a la isla de Pelosi y buscan alertar de la amenaza china a la repúbica insular autónoma. Además de aislar a Taiwán diplomáticamente, ha avisado de que podría iniciar represalias militares por las medidas para consolidar su independencia de facto con el respaldo de aliados clave como Washington.

“Se llevaron a cabo ataques con misiles de precisión armados de largo alcance sobre objetivos seleccionados en la parte este del estrecho de Taiwán”, dijo el Mando Oriental del Ejército Popular de Liberación, el brazo militar del Partido Comunista. en un comunicado en redes sociales. “Se ha logrado el resultado esperado”, agregó la nota, que no ofreció más detalles. Según describió, fue “un ataque con misiles convencionales multirregional y multimodal”.

En una resolución aprobada en 1971, la Asamblea General reconoció al Gobierno de Beijing como el único representante de China y permitió que se hiciese con el asiento que habían mantenido en la ONU las autoridades de Taiwán, en nombre de la que llaman República de China.

Desde entonces, Taiwán ha estado excluido de la ONU y muchos otros organismos internacionales a pesar de varias campañas para buscar su participación, aunque en algunos foros ha podido estar como observador.

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