Por Luis Adolfo Payares Altamiranda
Hace más de 2000 años, los romanos hablaban de MALEVOLENTIA, y mucho antes aún en el siglo V A.C, en la ética Nicomáquea, Aristóteles lo llamó en griego, epikhairekakia, que significa, ALEGRARSE POR LA MUERTE DE OTRO, O POR LA MALA FORTUNA DEL OTRO.
Cada día dichos como NO ME ALEGRO, PERO ME DA UN FRESQUITO… hacen su curso malévolo dentro de esta sociedad, cada vez más perversa. Siempre recuerdo la vez que por circunstancias de la vida me encontré con una persona que maldecía a alguien de manera despiadada y denigraba de manera soez, por esa persona, a tal punto de desearle la peor de las muertes, sin siquiera conocerla.
Las redes sociales han descubierto esa malevolentia, que estaba guardada en los confines del espíritu de las personas, gente que sin ningún rubor amenaza, desea malquerencias a otro sin siquiera conocerlo, o sin saber cómo era esa persona. El caso más patético fue el de la muerte de la senadora Piedad Córdoba, donde hasta senadores y representantes políticos del país sacaron a flote su MALEVOLETIA de la peor manera sin respetar la muerte, que es el estado hacia donde todos vamos a parar.
Aunque esto no es nuevo, hay algo que sí lo es: lo rápido y ampliamente que las noticias de fakes, escándalos y desgracias no sólo de políticos, sino de otras figuras públicas y de ciudadanos de a pie pueden propagarse ahora.
«Si alguien comete un error o simplemente hace algo que no te gusta, es castigado y eres feliz. Nunca antes habías oído hablar de esta persona, no la reconocerías en la calle y, sin embargo, de alguna manera te alegras de su desgracia», señala Mike Wentling, editor de BBC Trending.
«Hay canales enteros, particularmente en plataformas como Instagram y YouTube, dedicados a compilaciones de personas que fallan. Algunos son muy políticos, otros, muy desagradables, unos son más alegres, pero hay miles de videos que obtienen millones de visitas. Es una parte abrumadora de la cultura de internet».
Cuando escucho frases como que vivimos en la era de la MALEVOLENTIA, lo que realmente me dicen no es tanto que la gente esté sintiendo más esa emoción, sino que esa emoción se ha convertido en algo preocupante, así lo dice la sicóloga clínica Watts Smith, quien además es autora de : La alegría de las desgracias ajenas».
Según la ética aristotélica, en términos de comportamiento negativo, Aristóteles podría haber considerado la malevolencia como contraria a la virtud y, por lo tanto, perjudicial para el individuo que la práctica. Para Aristóteles, las personas virtuosas buscan el bien común y la excelencia moral en sus acciones, evitando la malevolencia y la injusticia.
Si bien Aristóteles no abordó explícitamente la malevolentia, su ética ofrece un marco general para comprender cómo podría haber evaluado el comportamiento negativo en términos de su impacto en la búsqueda de la eudaimonia y la práctica de virtudes éticas.
De usted depende que este mal asolapado siga creciendo, o de lo contrario, seguirá pervirtiendo su alma y su espíritu.

