Las escenas parecen repetirse en una ciudad sin memoria. Las ofensas, las intimidaciones y las faltas de respeto siguen siendo los escenarios en los que el alcalde de Cartagena William Dau se mueve como pez en el agua ante una corporación que no da muestras de actuar con sensatez ante la ciudad y que está pensando en la reelección por su curul.

Ya son dos los escenarios en los que el mandatario les gana la partida y los deja literamente desnudos ante la ciudad. Los intrató, les dijo lo que quiso y mañana muy seguramente votarán al unísono (uno que otro pasará de agache) el proyecto de incorporación. Ya había sucedido con la moción de censura de la secretaría del Interior.

Pudo más la presión y la intimidación que el actuar con la sensatez y el verdadero pulso que requiere una ciudad en crisis como esta. A todas estas la ciudadanía aún está a la espera de saber qué ha pasado y quiénes los concejales que están comprometidos con la trata de personas. Todo parece haber quedado en un silencio cómplice y las mismas herramientas de ayer con su secretaría parece que le están dando resultados hoy pues nadie duda que el proyecto de incorporación sea aprobado.

Es de recordar que dentro de este proyecto de incorporaciones hay unos recursos por el orden de los 20 mil millones de pesos que hacen parte de la Sentencia T – 080 que protege a las comunidades de Mamonal y la zona insular de Cartagena luego que se vieran afectados cuando la empresa Dow Química vertió un químico a la bahía y afectó el cuerpo de agua.

Pues bien, una admisión de un fallo de tutela obligaba al alcalde a que esos recursos se le entregarían si y solo sí presentaba un proyecto de inversión para estas comunidades. Todo parece indicar que dicho proyecto no existe y de ser aprobados los recursos estarían perfectamente involucrados en un prevaricato tanto los concejales como el distrito.

Así las cosas, la intimidación le ganó una vez más la batalla a la falta de sensatez. Y pensar que esos recursos que está pidiendo el mandatario distrital es muy poco o nada lo que se invertirán en el beneficio de la ciudad pues, para nadie es un secreto que si en tres años no hizo prácticamente nada, en lo que resta de su administración vaya a cumplir con su plan de gobierno. El llamado es para que los cartageneros no coman cuento y decidan con sensatez sobre el futuro de su ciudad porque lo que está ha terminado por enterrarla.

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