La naturaleza nos sorprende con escenas que parecen sacadas de un sueño. Hoy, la llegada de más de cien flamencos a la Ciénaga de la Virgen se convierte en la imagen del día: un espectáculo que deslumbra y, al mismo tiempo, nos recuerda que la recuperación ambiental es posible cuando se respeta la vida de nuestros ecosistemas.

El flamenco americano (Phoenicopterus ruber), que recorre el litoral Caribe, eligió este humedal cartagenero como refugio temporal. Su presencia es un signo alentador de que la Ciénaga, pese a las dificultades, está respondiendo a los esfuerzos de conservación. Los flamencos buscan alimento en los crustáceos y algas que allí prosperan, y encuentran condiciones de salinidad adecuadas para su supervivencia. Es la prueba de que la naturaleza recompensa el cuidado.

Pero esta postal también es un llamado. La comunidad debe evitar arrojar residuos y vertimientos que contaminan el agua, y proteger el manglar, ese ecosistema vital que sostiene la cadena alimenticia de estas aves y de tantas otras especies. Cada acción ciudadana cuenta: lo que preservemos hoy será la herencia de mañana.

La llegada de los flamencos es más que una imagen hermosa. Es un mensaje de esperanza y responsabilidad. Cartagena tiene en la Ciénaga de la Virgen un tesoro natural que debemos cuidar con orgullo y compromiso. Que esta visita nos inspire a seguir trabajando por un futuro donde la belleza y la vida se encuentren siempre en nuestros paisajes.

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