Existe un concepto conocido como la “crisis de éxito”, que resulta muy aplicable a lo que vive hoy la ciudad de Cartagena. Durante años la ciudad experimentó un período de estancamiento: no se avanzaba de manera significativa en obras ni proyectos, y la ciudadanía terminó acostumbrándose a esa inercia. No había protestas porque, sencillamente, no había acciones que generaran expectativas o transformaciones.
Sin embargo, hoy la realidad es distinta. Este gobierno ha impulsado en pocos meses más iniciativas y proyectos que los vistos en las últimas dos décadas. Y ese mismo progreso ha generado un fenómeno natural: a mayor acción, mayor demanda ciudadana. Cuando se construyen 200 calles, inmediatamente aparecen quienes preguntan por la 201, la 202 y la 203. Eso no significa inconformidad con lo logrado, sino que el avance despierta nuevas expectativas y necesidades.
En otras palabras, Cartagena está viviendo una crisis de éxito: la transformación ha puesto en movimiento a la ciudad y, con ello, ha despertado el deseo colectivo de seguir viendo resultados. Y ese es, sin duda, uno de los mejores retos que puede tener una administración: el reto de responder al entusiasmo que genera el progreso.
Entonces el gobierno entre más calles haga, entre más obras haga, más protestas está recibiendo debido a que la gente que ve que se están haciendo cosas, pues obviamente siente que se está tratando inequitativamente cuando a él no le hacen obras. Eso es lo que se conoce en la literatura administrativa como la crisis de éxito. Nos está yendo también que empezamos a entrar en crisis porque la percepción popular es que todo el mundo entonces quiere disfrutar de ese éxito, todo el mundo quiere ser partícipe de ese éxito, todo el mundo quiere ser beneficiado por ese éxito y en la medida en que la gente no lo es, entonces se molesta, se siente tratado en forma desigual y finalmente terminamos protestando.
No es exótico ni extraño que un gobierno que es el que más obras ha hecho en muchísimo tiempo sea el que más reciba protestas en forma simultánea con la cantidad de obras que realiza debido a precisamente a esa crisis de éxito. Un caso típico se viene presentando con los artistas de la ciudad a los que nunca nadie se les dio un apoyo o se les dieron apoyos mínimos.
Prácticamente no se reconocían, no se reconocían los grupos artísticos de la ciudad, no se reconocía y no se hacían pues todo este tipo de situaciones que se vienen dando ahora en donde se les invita y se les da trabajo y se les pone… Entonces a raíz de esto pues ahora todos los grupos musicales que no se invitan a participar en las festividades pues protestan y se quejan porque también pretenden que a ellos se les invite.
La crisis de éxito es bien compleja de manejar, bueno ya sabemos que estamos pasando por ese momento, no es de extrañar entonces que las redes vivan llenas de gente protestando, las calles estén llenas de gente haciendo bloqueos porque sencillamente ante tanto éxito, ante tantas obras que se hacen pues la respuesta de la ciudadanía es que todo mundo quiere que también a ellos se les haga.
Esperemos a ver cómo se maneja esto.

