Lo que se esperaba desde mucho tiempo atrás sucedió de un momento a otro y la autoridad por fin actuó en justicia y con todo el rigor con relación al cierre definitivo del establecimiento comercial Bar Soy Nativo, que según el concepto de la Dimar, estaba construido en una zona de bajamar.

El hecho concentró la atención de los nativos de La Boquilla, de los cartageneros y los medios de comunicación locales y nacionales pues, parecía que en este caso la ley y la justicia brillaba por su ausencia. El detonante para imponer la medida sancionatoria y solicitar la recuperación del espacio tiene que ver con el hecho de que el kiosko venía funcionando de manera ilegal toda vez que no contaba con la licencia de funcionamiento que debe expedir la Secretaría de Planeación Distrital.

Lo que los boquilleros y los medios de comunicación no entendían era que si la Dimar había advertido en su concepto desde marzo que este establecimiento estaba en bajamar, la administración distrital, no actuaba y hacía caso omiso a las observaciones que se hacían. Incluso se conoció que a la alcaldía de la Localidad de La Virgen y Turística se le ofició para que se adelantaran las respectivas acciones policivas.

Lo que sorprendió gratamente es que que a la diligencia de cierre del kiosko asistieron entidades como la Personería, la Policía, Dirección general marítima-DIMAR y abogados de los propietarios del establecimiento. Con esta decisión se suspendieron las actividades y el proceso se remitió a la Alcaldía Local de la Virgen y Turística, que tiene la jurisdicción para la restitución del terreno. 

“En estos momentos está suspendida la actividad comercial y hay un recurso de apelación que fue otorgado por la Inspectora de Policía, dentro del debido proceso”, señaló Carmen de Caro Meza, personera de Cartagena. 

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