Por décadas, el nombre de Jesús Payares ha estado ligado a la historia política del departamento de Bolívar. No desde la comodidad de los escritorios, sino desde el polvo de los caminos, los barrios y las plazas públicas. Su trayectoria —marcada por la constancia, la presencia territorial y una visión de partido— se teje a partir de una herencia política asumida con disciplina y vocación.

Los inicios: heredar una bandera y sostenerla en el tiempo

Payares recuerda que su entrada a la vida pública se dio en Magangué, cuando fue concejal y retomó el liderazgo que su padre, también llamado Jesús Payares, había dejado dentro del Partido Liberal. “Asumí las fuerzas del payarismo y las banderas del movimiento”, dice, refiriéndose a un ideario que durante cuatro décadas ha promovido seguridad, progreso y desarrollo para Bolívar.

Ese primer paso no fue episódico. Fue el inicio de una carrera sostenida, construida en contacto directo con la gente y con un entendimiento práctico de la política regional.

Un récord en la Asamblea

Tras el Concejo, vino una etapa que lo inscribiría en la historia política departamental: nueve periodos como diputado, una marca inédita en Bolívar. A ese recorrido se sumó el liderazgo familiar: su esposa, Orieta Vázquez, fue diputada durante dos periodos, y su hija, Verónica Payares, completó dos periodos más en la Asamblea.
En total, 13 periodos legislativos en una misma familia, un récord que, hasta hoy, no tiene precedente en el departamento.

La política frente al poder del dinero

Al analizar el presente, Payares no evade la autocrítica ni el contexto adverso. Habla de una “lucha desigual” en la que la política de tiempo completo —la que se ejerce “las 24 horas”— ha sido desplazada por otros factores.
“Don Dinero es el que hoy desfila en las pasarelas de la política”, afirma, señalando cómo el poder económico ha reconfigurado el escenario, relegando a quienes han hecho carrera desde la militancia y el trabajo territorial.

Un consejo a las nuevas generaciones

Reconocido como un político de calle —“con callos”, como suele decirse en el argot popular —, Payares insiste en un mensaje claro para los jóvenes que aspiran a la vida pública: educación y preparación.
“La única forma de igualar socialmente a los hombres es mediante la educación”, sostiene. Para él, estudiar, formarse y luego dedicarse con rigor a la política es la base para ejercer un liderazgo responsable y duradero.

Partidos tradicionales y nuevas colectividades

Frente al descrédito de los partidos históricos y la proliferación de movimientos emergentes, su lectura es pragmática: muchos de esos nuevos partidos son “de garaje”, sin estructura ni arraigo, y terminan desapareciendo.
Mientras tanto, asegura, los partidos tradicionales siguen teniendo peso real en el escenario político: Liberal, Conservador y Cambio Radical continúan siendo actores determinantes en la representación.

La representación de Bolívar

De cara al futuro político del departamento, Payares estima que Bolívar contará con seis curules y confía en la recuperación de su peso en el Congreso. Destaca el trabajo constante de Antonio Correa en el Senado y resalta el ascenso de Miguel Montes Curi, a quien describe como un joven con solidez académica, discurso intelectual y una apuesta clara por la educación como eje de transformación.

Cuatro décadas después

Más de 40 años después de aquel primer paso en Magangué, Jesús Payares sigue leyendo la política desde el territorio. Su crónica no es solo la de un hombre o una familia, sino la de una forma de hacer política: persistente, presencial y anclada en la convicción de que el poder público se construye caminando el departamento, no observándolo desde lejos.

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