Todo el caos que reina en el Centro Histórico por la inseguridad tales como robos, explotación de menores, microtráfico; contaminación sonora, invasión del espacio público, violación de las normas que protegen el patrimonio y la convivencia ciudadana se solucionaría si las autoridades locales tuvieran la voluntad política de implementar una Inspección de Policía exclusiva para esta zona de la ciudad que metiera en cintura la problemática.
Ante esta ausencia de una Inspección de Policía, las irregularidades cada día se acentúan y la sensación que queda en la ciudadanía y turistas es que, en el Centro Histórico “todo se vale”. ¿Sólo falta que las bandas criminales nacionales e internacionales ejecuten homicidios selectivos como el caso del fiscal paraguayo en la zona insular de Cartagena?
Al Centro Histórico periódicamente llegan personajes de talla internacional que se pasean como ciudadanos y turistas comunes y corrientes, que están expuestos al accionar de bandas criminales, donde las autoridades locales son totalmente nulas para garantizar su tranquilidad y seguridad. Ya son varios los casos de artistas, intelectuales y empresarios víctimas de la delincuencia.
Las autoridades distritales tienen la obligación para resolver la raíz del problema de inseguridad y convivencia. Deben aplicar el ordenamiento territorial cuya función es garantizar la seguridad y convivencia de los habitantes. La competencia para hacerlo es de la Inspección de Policía que es una autoridad civil, y no de la Policía que es una autoridad uniformada que está recargada con esas tareas que no pueden resolver si la Alcaldía no actúa para solucionar de fondo.
El Colectivo de Residentes Somos Centro Histórico, formalmente, solicitó al alcalde William Dau Chamat considerar de carácter urgente implementar una Inspección de Policía exclusiva para la zona, con un enfoque de protección patrimonial que aplique las recomendaciones de la UNESCO y la ciudad siga con el título de Patrimonio Histórico de la Humanidad que podría perder.
La Inspección de Policía estaría dedicada exclusivamente a los problemas propios del Centro Histórico con profesionales idóneos, tal como lo exige el Código Nacional de Policía y Convivencia que, dentro de su competencia en el manejo del ordenamiento territorial, regula el comercio de alto impacto que no puede estar donde hay usos residencial e institucional. Ello, daría solución a quejas por el incumplimiento del uso del suelo que llevan años sin resolución por no disponer de una planta profesional exclusiva y experta para el tema. Hoy la Inspección de Policía que hay opera desde el Centro Histórico y atiende a otros barrios, lo cual permite que el descontrol continúe creciendo en la zona patrimonial.
Esa ausencia de una Inspección de Policía exclusiva para el Centro Histórico es lo que permite el caos que el Colectivo ha venido denunciando recurrentemente con la violación de los derechos de los vecinos y la normatividad vigente que controla las irregularidades.
También el Colectivo se ha cansado de formular soluciones para que entre las autoridades y los residentes del Centro Histórico hagan equipo, y así, buscar salidas negociables a los distintos problemas sociales y de control urbano que protejan el patrimonio y los derechos de los residentes, pero las autoridades locales se muestran contrarias a esas bien intencionadas propuestas.

