El campo de Crespo, considerado por generaciones como el único pulmón verde del barrio y definido en el POT de 2001 como su zona verde principal, atraviesa una crisis que preocupa a la comunidad. Lo que antes fue un espacio de encuentro y deporte, hoy se ha transformado en un parqueadero improvisado, donde conviven niños que intentan jugar con vehículos estacionados y se presentan actos que atentan contra la moral pública.

Vecinos del sector denuncian que el lugar se ha convertido en escenario de desorden, utilizado como cambiadero y hasta como orinal, lo que ha generado indignación y rechazo colectivo. La situación se agravó cuando, tras los procesos de despeje de vías cercanas al aeropuerto, algunas personas rompieron las puertas del campo para ingresar con sus automóviles, poniendo en riesgo la seguridad de los jóvenes que allí practican deporte.

La comunidad de Crespo asegura que esta problemática, lejos de generar bienestar, ha traído conflictos y tensiones en el barrio. Incluso, algunos residentes han solicitado suspender las actividades deportivas en el campo, pues consideran que el espacio, en su estado actual, no garantiza tranquilidad ni seguridad. Señalan además que quienes realizan estas acciones provienen de otros sectores de la ciudad y utilizan el barrio para actividades indebidas.

Ante esta situación, los habitantes han pedido la intervención urgente de las autoridades de tránsito y de la fuerza pública para desalojar los vehículos y recuperar el espacio. La exigencia es clara: Crespo necesita que se respete su único espacio verde, símbolo de identidad y convivencia, y que se garantice la tranquilidad de la comunidad mientras se define una solución definitiva.

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