Por Rubén Rodríguez

Si algo quedó en evidencia una vez más con todo este cuento de los peajes es que la ciudad adolece de un verdadero conocedor de la gestión y de la administración pública y que así encienda la ciudad y la conduzca por un abismo sin fondo, va a encontrar un grupo de áulicos que aún lo aplauden ante las pésimas decisiones y acuerdos que en nada le aportan a Cartagena para resolver sus problemas.

Solo en la cabeza del mandatario distrital y de sus asesores cabe el que una situación tan grave como la que se está viviendo con la concesión se resuelva a punta de acuerdos verbales y de videos que ruedan por las redes recordándonos la frase aquella frase con la que aguarda el consuelo de muchos: “Recuerda que tú papá te quiere”.

Por favor señor alcalde, el mensaje de los camioneros es claro no está cifrado ni está escrito en sanscrito o en mandarín. Los transportadores, además de que le dijeron en su cara que era un malandrín, ellos sabrán porque le dicen eso; le están gritando a los cuatro vientos, alcalde gobierne, pero gobierne de verdad. Y considero que la ciudad está completamente de acuerdo con el hecho de que, ante una situación como esta de los peajes, hace falta una disposición, un acto administrativo o un decreto temporal con el que se establezca la respuesta y posición de una administración seria y decidida a plantear una salida al laberinto en el que nos encontramos.

Alcalde esta situación y la respuesta está en sus manos. En este momento usted está pasando a la historia como un inepto, un bueno para nada. Una persona que solo se reduce a las redes sociales para encontrar consuelo, likes y aplausos de quienes lo siguen. La historia también lo señalará a usted como aquella persona que instigó a un pueblo a la desobediencia civil para que le ayudaran a echarle leña al fuego y cuando vieron que la cosa estaba sin control salieron a apagar el incendio con un solo balde de agua. Ya es tarde la verdad.

Y ni que decir de aquellas personas cercanas a usted. Por ejemplo, la señora Lidi Ramírez considera que puede sacar el mejor de los réditos para su aspiración a la Cámara de Representantes de esta situación. Llega casi siempre en horas de la noche a los peajes a buscar trifulca con un grupúsculo de seguidores creyéndose a lo mejor la reencarnación de ‘la mujer maravilla’ y grabando a quiénes se le opongan en su propósito.

Y así han llegado varios de sus amigos alcalde pretendiendo que esto se resuelve con peleas y discusiones y la verdad hasta el momento, la puja la lleva ganada la concesión vial que ha tenido la cabeza fría para ponerlo a usted a decir lo que ellos quieren: pagan los camiones y quedan exentos los vehículos tipo 1 y 2 y los taxis. Y, por supuesto, como la concesión sabe que esto se hace con un acto administrativo, sus abogados expiden un documento en el que piden dicha disposición y con esto, la entidad salva su responsabilidad y sigue cobrando.

Y esto no para. Los peajes y la concesión continúan allí infranqueables. Esta entidad ha logrado poner en evidencia su incapacidad para gobernar y su falta de autoridad. No es hora de salir a dar consuelo y palmaditas en la espalda, no señor. Es hora de ver el talante del alcalde Dau, que muy poco se ha visto en año y tres meses de administración. Y le recuerdo que tiene en su gaveta la respuesta para la ampliación de la Quinta Avenida y el Corredor Portuario. Otro acto serio de gobierno que esperan se resuelva, señor alcalde.

Al mandatario se le ha devuelto el escenario y la escena una vez más. En días pasados le gritaba a un grupo de ciclistas ‘malandrines’ y, en medio de la protesta de los transportadores, le devolvieron sus palabras de manera certera y directa. Le gritaban lo mismo y él tratando de buscar refugio y consuelo, agarró su mejor amigo, el celular y comenzó a grabar un video. Según él, en esta oportunidad no tuvo fuerzas para decir: TU PAPÁ TE QUIERE.

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