Por Rubén Darío Rodríguez García

Para la RAE y el común del pueblo latinoamericano un huevón es una persona que actúa con excesiva parsimonia y falta de preocupación. Para los latinos existe una relación clara entre la pasividad y el supuesto peso de los testículos. A quien le atribuyen el termino huevón parece que le pesaran más que al resto porque es tardo para todo. Aunque, lo más seguro es que podría estar fingiendo que no se da cuenta de las cosas. Es ahí donde se dice: – se está haciendo el huevón -.

Los plantones van y vienen en Cartagena, las comunidades protestan ante la falta de respuestas claras y concisas que les permitan superar sus problemas y el alcalde mayor de Cartagena, William Dau, pasa de agache o más bien, se hace el huevón.

La incapacidad de Dau, al igual que la de su gabinete, para encontrar soluciones a problemas es casi que una misión imposible: frases de cajón que se repiten constantemente, mesas de trabajo que no llevan a ninguna parte, consejos de seguridad que no brindan tranquilidad alguna a las comunidades y, en fin, toda una serie de medidas con las que cada vez más la administración demuestra que está de espaldas a la gente.

Los problemas se dejaron crecer y el alcalde con los aplausos de sus funcionarios se dedicó a todo, menos a buscar la llave para que Cartagena saliera del laberinto. Mientras que Dau iba por un lado, Cartagena caminaba con las manos en la cabeza, por otro. Y cuando todos nos encontramos cayendo en el abismo sin fondo en el que se ha convertido el manejo de esta administración, surgen los descontentos de las comunidades que salen a la calle a protestar.

Las comunidades de Ceballos, Getsemaní y Manga comenzaron a demostrar su descontento. Habrá que esperar a ver las que se sumen en estas semanas venideras pues los problemas para infortunio de Dau son los mismos: sicariatos, inseguridad, falta de movilidad, consumo de drogas, en fin, todo un cúmulo de situaciones adversas que no se resuelven colocando retrovisores o echando culpas a anteriores administraciones.

Decía Dau hace unas semanas atrás que su partido Salvemos Juntos a Cartagena pondría alcaldes, concejales, diputados y demás. Pues bien, viendo el panorama que refleja total descontento de la comunidad cartagenera y la situación que hoy vive el mandatario distrital, es muy difícil que la ciudad vuelva a cometer el mismo error. Con la misma piedra no se tropieza dos veces en el camino.

Y si en dos años Dau no ha hecho nada por Cartagena, no se puede esperar que en lo que resta de su administración haga puntos para cambiar este panorama. La situación es caótica para una ciudad que se derrumba a pedazos. El Centro Histórico es una cloaca en la que conviven todos los males habidos y por haber. Y ante esta situación hay un alcalde que no para de postear y salir en redes haciéndose el huevón. Como si lo que estuviera pasando en la ciudad no fuera con él.

El devenir de Cartagena no puede ser peor. El camino no se va a recomponer en lo que resta de la administración Dau. Solo esperamos que la ciudad haya aprendido la lección y que a un huevón solo se le elige una vez. Hay que cambiar el rumbo y salir del atolladero de inmediato.

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