Por Danilo Contreras

Estamos próximos a elegir alcalde o alcaldesa de Cartagena y observo que surge un gran dilema entre una masa crítica independiente que elección tras elección se ha consolidado en la ciudad y que es capaz de escoger con autonomía, más allá de maquinarias y militancias partidistas. Ese dilema se concreta en votar una opción que signifique cambios reales que la gente reclama con gritos apagados por la miseria y la desigualdad o por una opción tradicional, con todo lo que eso implica.

Muchos calificarán esta tesis como la ilusión de un idealista irredento pero he insistido en que hay datos que confirman que muchísim@s conciudadan@s no le comen cuento a las promesas clientelistas de burocracia, contratos o pautas publicitarias para asumir una decisión reflexiva en el cubículo al votar.

El mismísimo Dau es una prueba reciente de la existencia de esa multitud de ciudadan@s libres y también lo son los más de 199 mil votos en blanco que se propusieron castigar a quien hoy gobierna el departamento, pese a que la prensa local dejó de resaltar y analizar ese fenómeno. Más de 199 mil votos en blanco son casi dos veces la votación que se necesita para ser alcalde o alcaldesa en Cartagena.

Tanto Dau, como Vicentico fallaron. Dau redujo su combate contra la corrupción a un certamen de vulgaridades y pugnacidades sin consecuencias concretas y Vicente Blel Jr., como era de esperarse, respondió a los clanes que lo eligieron y deja una estela de contratos cuestionables, que más bien sirvieron para que una taifa de politiqueros regionales alcanzarán curules y financiación a las campañas de ahora, como la de “Yamilito”.

Sobre la lucha contra la pobreza de ambos mandatarios, mejor no hablemos, pues a ninguno le interesó.

L@s escas@s lectores de estas líneas me preguntaran, cuales son los dos modelos a que me he referido y contesto así: Mucha gente en la ciudad, quizás demasiada, mira hacia Barranquilla como el paradigma del progreso y el bienestar sin que les interese mucho que aquella ciudad hermana, pese a sus inocultables logros, se haya convertido en una especie de principado, o mejor dicho, califato, enajenado alrededor de un equipo de fútbol que oculta la cartelización de la contratación y la burocracia. Nada sucede allá sin el visto bueno de la familia Char que hoy pasa afugias judiciales por cuenta de la garganta profunda de Aida Merlano, una mujer que es el lamentable resultado de la mercantilización, la indignidad y la deshumanización de la política. En esa ciudad de oropeles la desigualdad y los privilegios son el costo que sus ciudadan@s deben pagar por un cuestionable progreso.

El otro modelo es uno que se abre paso con indiscutibles dificultades, pero que propone Justicia Social y Justicia Ambiental en un contexto de miseria y noción de progreso a partir de la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera que muy probablemente llevará a la humanidad a la destrucción, según advierten los científicos más respetables de mundo. Ese modelo de avance, a mi modo de ver, con sus defectos y virtudes, lo representa el Pacto Histórico y el gobierno de Gustavo Petro, que ha sido capaz, por ejemplo, de nombrar ayer a Kandya Obezo, descendiente de palenquer@s que recalaron en el Barrio Nariño de Cartagena en busca de oportunidades, como cónsul general de Colombia en Washington, algo imposible bajo el viejo régimen.

Todos los gobiernos de Cartagena, desde el inicio de la elección popular de alcaldes, y por supuesto desde antes, sin excepciones, han gobernado en favor de los privilegios y han carecido de una genuina visión de transformaciones. Se precisa una nueva idea, más justa e igualitaria para convivir en este sufrido corralito entrañable y para salir de la inmunda en que nos encontramos.

Eso es posible y se necesitará mucha solidaridad, sentido de cartagenidad, como dice el profe Goyeneche, y sobre todo, sentido común que es a veces tan escaso en todos los estratos sociales.

Suecia pudo transformar sus instituciones y sus compromisos fiscales en un periodo relativamente corto de su historia. En ese país “El Partido Social Demócrata alcanzó el poder a principios de la década de 1920, cuando el líder Histórico Halmar Branting se convirtió en primer ministro y han mantenido el gobierno de forma casi permanente desde 1932 hasta 2006, lo que les ha permitido de forma casi permanente…construir UN SISTEMA SOCIAL Y FISCAL extremadamente sofisticado en el que lograron reducir desigualdad a mínimos históricos.. “ (Thomas Piketty, Capital e ideología, páginas 229 y 231).

10.000 años de agricultura y civilización deberían enseñarnos que las buenas prácticas merecen ser adoptadas.

Cartagena debe progresar pero debe hacerlo con un criterio sostenible en vez de un criterio “pupi” que nada tiene que ver con los compromisos del futuro, sino con el espejismo de la Barranquilla de los Char.

La fuerza de los ciudadan@s libres puede volver a marcar diferencias.

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