Por Eduardo Chica

La ciudad de Cartagena, sufre este año la escalada homicida más terrible de los últimos 50 años. En la ciudad se mata a diario, se roba, se atraca con unos índices porcentuales sorprendentes.


Según la encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana victimización 2020 y percepciones 2021 realizada por el Dane, en diciembre de 2021 Bogotá (77.8%), Cúcuta (73,5%), Cartagena (72,2%), Pasto (71,6%) y Cali (68.4%) son las capitales con mayor percepción de inseguridad. Cartagena es la ciudad de la costa con este índice más alto. Esta cifra en Cartagena ha tenido que aumentar, ya que solo en los primeros tres meses de este año 2022, se han producido más de 100 asesinatos, una cifra muy cercana a los que se produjeron en el primer semestre del año anterior.

La ciudad está viviendo tiempos terribles, en su administración, su economía, y su tasa de pobreza extrema, sigue subiendo a pesar de los presuntos esfuerzos de la administración del Alcalde William Dau. El Turismo que representa más de 70% de nuestra economía, se ha desperfilado, la ciudad ahora es un destino de sexo, droga y prostitución. Aunque se quiera negar, esa es la triste realidad.

Hoy día da miedo ir al centro, en cualquier parte de atracan, hay peleas, venta de droga, prostitución, ofrecimiento de niños para el sexo, y lo más inimaginable que pueda ofrecerse, está en las calles sinuosas del Centro Histórico, a las vista de las autoridades y a pocos pasos del Palacio de la Aduana.

Lo más sorprendente es el silencio, que parece cómplice de los gremios, de las asociaciones, de la ANDI, de FENALCO, en fin, los únicos que claman a voz en cuello que los atiendan, son los del colectivo CENTRO HISTÓRICO, una asociación de personas que viven en este sector y sufren cada día lo que pasa, las cosas que suceden en el sitio donde se gestaron múltiples historias de nuestro corralito.

Nuestra ciudad enfrente tiempos difíciles, donde no hay unidad para acometer criterios de desarrollo, tanto en su infraestructura y en su misma esencia de ciudad patrimonio. Estamos muy lejos de crecer como ciudad desarrollada, cada día nos parecemos a un pueblo lleno de motos, sin vías nuevas pavimentadas para que el parque automotor pueda transitar sin ningún trancón. Estamos muy lejos de eso.

Hasta el momento no vemos una política pública criminal, para acabar con el micro tráfico que está golpeando a la ciudad, y es lo más terrible, ya que este flagelo encuentra su caldo de cultivo en la pobreza extrema, donde se vuelve un escape para poder conseguir dinero fácil. El mutismo que parece cómplice seguirá, en una ciudad que parece dormida al desarrollo, la cual se ha convertido en destino de muerte, prostitución, droga y sexo. Aunque quiera negarse, esa es la triste realidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *