Por: Luis Adolfo Payares

Llegué al centro de la ciudad de Cartagena a eso de las 10 de la mañana, la tristeza del centro contrasta con las palomas que revolotean alegres al rededor de la plaza de los coches. Un vendedor de tinto me aborda y me dice: “Docto quiere un tintico, sin “covi” vea el tinto se lo entrego con “tapabocas” y todo..” No dudé en comprarle, al tiempo que me dice: Gracias docto la vaina aquí en el “center field” esta maluca, no hay nadie, esto esta solo y este es el quinto tinto que vendo el día de hoy. Al escuchar a este pobre hombre le dije que se quedara con el “vuelto” ya que con eso le aportaba a su escasa producción diaria.

Caminé hasta llegar al famoso Portal de los Dulces, un sitio emblemático de la ciudad, un sitio que merece el mas alto grado de responsabilidad para ser reactivado, y de darle a estas señoras la dignidad que se merecen. Lo que vi parecía apocalíptico, una serie de vitrinas vacías, recién pintadas de blanco, pero con la soledad mas absoluta, que hasta los frascos vacíos lloran empañados de la tristeza…!

Encontré a una de las matronas septuagenarias que estaban esperando de alguna manera, una “ayuda” del Gobierno Distrital, una ayuda que a la postre no ha llegado, y que maltrata a estas mujeres que han entregado su vida al desarrollo turístico de esta ciudad. Considero que esta mal llamada “ayuda” no debe presentarse de esta manera, debe ser un aporte solidario o un crédito blando para que estas mujeres tengan un capital de trabajo para poder enfrentar este nuevo mundo tan golpeado estos últimos 8 meses. Y es que a esta administración le ha faltado coherencia y creatividad para enfrentar esta nueva era POSTCOVID19. Los máximos expertos económicos manifiestan que la innovación y las nuevas formas de reactivación deben prevalecer ante la incertidumbre que hay en estas mujeres, que muchas de ellas han permanecido la mitad de sus vidas debajo de este monumento turístico y que su sudor y sus lagrimas golpean las losas gastadas de este monumento. Evelya una de ellas, me dijo que se sentía sola, cansada y preocupada, teniendo que recurrir a los “pagadiarios” para poder solventar sus necesidades y de poder sacar adelante su proyecto de vida. Una propuesta sería la puesta ONLINE de su negocio, a través de una página web, donde cartageneros y foraneos tuvieran acceso a degustar estas delicias, y poder venderlas..! Pero eso no se le ocurrió al alcalde “mesiánico”.

Este gobierno les mintió, les dijo que debían empezar a trabajar esta semana y que le iba a dar una “ayuda” económica para que pudieran empezar a trabajar. Pero todo se quedó en una promesa incumplida, otra de las pifias nefastas de este gobierno que cada día mas, muestra su incompetencia y su falta de gobernanza.

Después de este engaño, para tapar su incompetencia y su falta de creatividad, hizo un video donde compara los orines y el tapabocas. Pero eso es tema de otra columna, que no faltará el que lo aplauda, ya nosotros nos estamos acostumbrando a su papel de veedor, y no de alcalde.

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