Cartagena despide a un hombre que, más allá de su oficio, dejó huella en la vida urbana y en la conversación ciudadana.

Goyo, arquitecto ligado a proyectos de vivienda de interés social en sectores como Fredonia y Ciénaga de La Virgen, fue un visionario que buscó integrar la arquitectura con contextos productivos, siempre con la mirada puesta en la dignidad de las comunidades.

Su presencia en la recordada logia del Palo de Mango, donde se reunía con amigos y colegas a debatir sobre la ciudad, lo convirtió en un referente de ideas audaces y propuestas exóticas que desafiaban lo establecido. Era un hombre frontal, contestatario, contradictor de los gobiernos de turno y de la clase política tradicional, militante de una izquierda crítica, pero también amigo leal y compañero de tertulias.

Su bodeguita, frecuentada por sus amigos como Pablo Díaz y Freddy Goyeneche, fue espacio de música, conversación y camaradería, reflejo de su carácter abierto y de su gusto por compartir.

Hoy, la ciudad recuerda a Goyo como un arquitecto de la palabra y de la acción, un hombre que incomodaba con sus críticas pero que enriquecía con sus visiones. Su legado es el de la arquitectura social urbana y el de la voz que nunca se calló ante lo que consideraba injusto.

Paz en su tumba

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *