Por Luis Adolfo Payares

Las redes sociales han cambiado las matrices de comunicación en las plataformas mediáticas, cada persona opina y se cree un medio, que informa y pretende crear una atmosfera de credibilidad y de relacionamiento asertivo a través de estas nuevas formas de comunicación.

Las personas normales ven a las redes como una herramienta de interacción o de diversión, otras la ven como una forma de ganarse la vida, poniendo en venta cualquier clase de productos, esto ha sido tan exitoso, por lo menos en las plataformas de Instagram y Facebook que el incremento de las ventas y el comercio en estas dos redes sociales se ha incrementado en un 278%, este último año de la pandemia del COVID19.

El termino Gobernauta, que fuera utilizado por primera vez en un estudio sobre la política y redes sociales en Argentina, por el profesor Mario Giorda en el año 2017, manifiesta la responsabilidad que debe tener el “GOBERNAUTA”, cuando envía un mensaje a través de estas redes, las cuales se vuelven a tu favor o en contra dependiendo de tu gobierno. Un gobernante no debe esperar que su grupo de ciudadanos a los cuales gobierna esté dispuesto a recibir todo a través de las redes sin un programa preestablecido. Estas redes, muchas veces o no llegan a toda la masa ciudadana, o son mensajes que solo están siendo creados para satisfacer tu ego, para lograr “likes” y no para crear gobierno.


Para lograr ser un verdadero GOBERNAUTA, es necesario tener la suficiente inteligencia emocional y asertiva para no caer en los insultos, en los malos argumentos y en las estigmatizaciones, en esto es en lo que ha caído el alcalde William Dau. El verdadero GOBERNAUTA debe salir de la organización por cargos para ir adaptándose a una organización de funciones. Así es como el gobernauta será capaz de entender el poder y las formas de ejercer la autoridad conocida hasta hoy complementariamente con otro tipo de relaciones. Relaciones de participación que convivan con flujos de actividad que, de forma natural, surgen en redes sociales a partir de la colaboración y el valor añadido que aportan las ideas y reflexiones de las personas, el respeto y la confianza.

Hoy más que nunca, el trabajo del gobernauta no pasa por tener todas las respuestas, sino por saber formular las preguntas adecuadas, ganar credibilidad, fortalecer vínculos, conectar emocionalmente, persuadir, argumentar y movilizar a la organización en la resolución colectiva de estos desafíos. Lejos está este perfil de una idea tecnocrática. Todo este tipo de cadenas de valor atribuidas a la conjunción de GOBERNAR en unión de las redes sociales es una manera estratégica para crear nuevos ciudadanos que colaboren en la construcción de una nueva forma, y modelo de ciudadanía, para contribuir de manera voluntaria a resolver los problemas de la comunidad.


El alcalde Dau solo acude a las redes a querer ganar likes y corazoncitos de aprobación que muestran su carácter disruptivo y falto de inteligencia emocional. El verdadero GOBERNAUTA, convoca, lidera, cohesiona y une a través de mensajes bien producidos, sin salirse de sus casillas y estar con los cinco sentidos, en una responsabilidad tan grande como es la de GOBERNAR.


Definitivamente estamos muy lejos de tener un GOBERNAUTA, lo que tenemos es un aprendiz de influencer con estados catatónicos de soberbia y desquicio, solo para querer ganar aprobación a ese pequeño grupo de áulicos que todavía le celebran sus estados.

Un comentario en «EL GOBERNAUTA»

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